España

Liberan a 7 futbolistas a los que obligaban a prostituirse

La organización enviaba a América “captadores” de muchachos en buena forma física.
sábado, 13 de junio de 2020 00:45
sábado, 13 de junio de 2020 00:45

Siete jóvenes de origen sudamericano, entre ellos un argentino, que eran víctimas de explotación sexual en la provincia española de Cádiz fueron liberados ayer en un operativo de la Guardia Civil, informó la policía local.

La operación “Promises” logró desarticular una organización dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y tres personas fueron detenidas por estos hechos.

Los siete jóvenes, de entre 18 y 20 años, además de un menor de 17,, eran futbolistas en su países de origen y llegaban a España engañados, después de que les prometieran que ficharían por un equipo y tendrían un trabajo bien remunerado.
La liberación fue concretada por el Equipo de Delitos contra las Personas de Cádiz, y los jóvenes liberados recibieron el estatus de víctimas de trata de seres humanos.

Los futbolistas juveniles habían sido captados mediante engaño por la organización en sus países de origen y cuando llegaron a España fueron obligados a prostituirse.

Los investigadores descubrieron cómo la organización enviaba sus captores a diferentes países de Sudamérica para reclutar jóvenes en buena forma física y una vez contactados, les prometían un futuro de éxito cuando llegaran a España.
Estas tareas de captación se realizaban mediante engaño y con los avales de una serie de contactos y relaciones que permitirían a sus víctimas remediar las carencias económicas por las que sus familias atravesaban.

Cuando las víctimas ya estaban en España, la organización los recogía en el aeropuerto y los trasladaba hasta la localidad de Prado del Rey, en la provincia de Cádiz, donde les retenían el pasaporte y les quitaban el dinero que portaban para controlarlos en todo momento.

Para facilitar el control que ejercían sobre sus víctimas, los mantenían hacinados en una vivienda y solo les permitían relacionarse entre ellos, los mantenían en la indigencia, con lo que en ocasiones tuvieron que mendigar para subsistir.
La alternativa que la organización les ofrecía era participar en un chat de contactos homosexuales, gestionado y controlado por el líder de la banda.

Los encuentros sexuales se producían en distintas localidades de Cádiz, a donde el tratante llevaba a la víctima, permanecía en las inmediaciones hasta que el encuentro terminaba y requisaba el importe pagado.

Una vez que la víctima había participado en alguno de estos encuentros, era amenazada con trasladar esta información a sus familiares en Sudamérica, consolidando la posición de dominio y abuso de situación de superioridad.

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