LUGAR

Huacachina

Existe un oasis en un mar de arena, pero ésta vez, lejos del Sahara. El oasis de Huacachina es el único en todo el continente americano, y se encuentra a cinco kilómetros al oeste de la ciudad de Ica en Perú.
lunes, 06 de septiembre de 2010 · 00:00

La laguna u oasis Huacachina, es un oasis ubicado a cinco kilómetros al oeste de la ciudad de Ica, en el Perú; se presenta como un verdadero oasis natural en medio de las blancas arenas del desierto. De aguas color verde esmeralda, surgió debido al afloramiento de corrientes subterráneas y alrededor de ella ha aparecido una abundante vegetación compuesta de palmeras, eucaliptos y los típicos huarangos, que sirven para el descanso de las aves migratorias que pasan por esta región. Todo ello contribuye a hacer de Huacachina uno de los lugares más vistosos y bellos de la costa peruana.
Esa belleza, el cálido clima imperante todo el año y especialmente el poder curativo atribuido a sus aguas (antaño, ricas en sustancias sulfurosas y salinas) hicieron que Huacachina se convirtiera, alrededor de 1940, en uno de los más importantes y exclusivos balnearios peruanos de entonces. Se construyeron casas y hoteles, se levantó un hermoso malecón alrededor de la laguna, con barandas, alamedas y vestidores para bañistas. Incluso se asfaltó el camino que une a la laguna con la ciudad de Ica, sembrándolo de ficus, acacias y huarangos. Aunque el paso del tiempo y el descuido de las autoridades han hecho evidentes estragos, el balneario todavía mantiene bastante de la prestancia de sus mejores épocas. Dos sobrevivientes de esa época son el hotel Mossone, construido en los años 1920 y lugar predilecto del presidente Augusto B. Leguía y Salcedo y el Hotel Salvatierra, lugar predilecto de artistas como Sérvulo Gutiérrez, Hotel en cuyo interior se pueden apreciar las obras que pintara el artista para el local.
Existe una leyenda acerca del origen de este oasis, una historia de amor que se remonta a tiempos prehispánicos. Una hermosa doncella, proveniente del cercano pueblo de Tacaraca, llega desconsolada a este lugar, donde sólo había unos cuantos huarangos, a llorar la muerte de su amado, un valiente general incaico, según algunas versiones . Las lágrimas de esta mujer, de ojos verdes y cabello muy negro, fueron formando poco a poco la laguna. Se dice que en las noches de Luna nueva aún se pueden escuchar sus lamentos, los que confunden a los visitantes desprevenidos.El escultor iqueño Luís Péña y Peña tiene la mencionada leyenda en varios relieves.Así mismo dentro de la expresión artística (Artes plásticas)en el Hotel Salvatierra está el denominado Museo de sitio Sérvulo Gutiérrez y en el Malecón se aprecia las esculturas de personajes ilustres de Ica,obra del escultor iqueño Don Víctor Pacheco Cabezudo,y la Sirena de Huacachina escultura del extinto artista Elmer Chávez.

Más información: http://es.wikipedia.org/wiki/Huacachina

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