El imputado recibió una pena en suspenso

El Obispado debe pagar por un catequista abusador

viernes, 11 de marzo de 2011 00:00
viernes, 11 de marzo de 2011 00:00

Juan Horacio Molina, catequista de 63 años de edad, recibió una condena de dos años de prisión en suspenso por el delito de abuso sexual. Asimismo el tribunal consideró que el Obispado de Catamarca debe responder por el hecho, por lo que fue condenado a pagar una compensación económica a la familia de la víctima de 50.000 pesos, en forma solidaria con el imputado.
Así lo resolvió ayer el juez Luis Mario Varela, que declaró culpable al catequista por haber manoseado impúdicamente a una menor en el interior de la Iglesia San Pío X en abril de 2007. La pena fue más leve que la que habían reclamado la fiscal Olga Pereyra de Delgado y el querellante particular y actor civil, Víctor Pinto, quienes habían pedido pena de cumplimiento efectivo.
Además, el tribunal ordenó que Molina se someta a un tratamiento psicológico, teniendo en cuenta la naturaleza del hecho y que el mismo fue cometido contra una menor.
En cuanto a la condena civil, la Justicia encontró responsable al Obispado de la provincia por el hecho, teniendo en cuenta que el abuso de la menor se cometió en el interior de la parroquia donde el acusado desarrollaba tareas de forma voluntaria. Por tal motivo el Clero deberá responder solidariamente con un resarcimiento monetario de 50 mil pesos para la menor y su familia, en concepto de los daños morales y psicológicos causados.
Antes de conocer el veredicto final, el juez escuchó las palabras de Molina, el cual se expresó haciendo hincapié en la declaración de la menor, argumentando que la misma respondió de forma negativa ante las preguntas del tribunal sobre el hecho. Además se declaró inocente del delito por el que lo acusan.

Disconforme

Al conocerse el resultado final del tribunal, la madre y la abuela de la menor víctima del abuso se mostraron en desacuerdo con la sentencia dictada. “No hicieron valer la declaración de mi nieta porque se puso muy nerviosa”, dijo la abuela, quien manifestó preocupación porque reveló que el imputado vive a dos cuadras de la casa de la víctima. De todas formas, en la sentencia el juez ordenó que el imputado se mantenga alejado de la víctima y su familia.
El abuso de la menor ocurrió el 26 de abril del año 2007 dentro de la iglesia San Pío X del barrio Mil viviendas, más precisamente en una habitación interior del templo, donde Molina habría efectuado los tocamientos impúdicos a la niña. Posteriormente fue detenido por efectivos que habían sido alertados de la situación por unas amigas de la menor.

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