Según fuentes especializadas consultadas por El Esquiú.com

Los asaltos al Correo y a la OSEP fueron rigurosamente planeados

La cifra del robo en el Correo estaría entre $700.000 y $800.000. En el caso OSEP, los ladrones le “erraron” a la llegada del camión de caudales.
viernes, 07 de diciembre de 2012 00:00
viernes, 07 de diciembre de 2012 00:00

Tal como adelantó El Esquiú.com en su edición de ayer, el asalto en las instalaciones del Correo Argentino reportado el pasado jueves por la noche dejó un saldo total de entre 700.000 y 800.000 pesos robados por los cuatro ladrones, según las estimaciones oficiales de la investigación.
Según todas las fuentes especializadas consultadas por este medio, teniendo en cuenta las características de los robos al Correo y a la sucursal de la Obra Social de los Empleados Públicos, se puede asegurar que ambos fueron “rigurosamente planeados”, aunque hasta el momento se desconoce si los ideólogos de los ilícitos fueron de hecho quienes los perpetraron.
“Si uno observa el modo de operar que tuvieron los ladrones, cae por su propio peso que trabajaron con un alto grado de profesionalismo: mantuvieron la calma, no incurrieron en violencias innecesarias y terminaron con el atraco en menos de quince minutos; eso habla mucho sobre la preparación que tenían para cometer el asalto”, aseguró una de las fuentes consutaldas por este medio.
En el caso de OSEP, trascendió la información de que un camión de caudales iba a llegar a la oficina asaltada en calle Junín con una importante cantidad de dinero. Los ladrones no encontraron este camión ni su dinero por cuestión de minutos.
“Los ladrones entraron con cascos de motos y pasamontañas puestos y trabajaron tranquilos en el lugar, hasta dándose el lujo, según versiones de los diarios, de atender a un cliente y pedirle que se retire; si ellos sabían que iba a llegar dinero a la sucursal y fueron a buscarlo, entonces es claro que hubo una premeditación muy trabajada”, explicó otra fuente especializada

Nuevos datos

Con respecto al Correo Argentino, fuentes oficiales explicaron que por el momento la identidad de los ladrones se trabaja en base a los testimonios de las víctimas que se encontraban en el lugar en el momento del hecho. Los primeros datos proporcionados por estas valiosas declaraciones apuntan, aunque no con certeza, a que los delincuentes no eran oriundos de la provincia.
Si bien fuentes extraoficiales habían asegurado a este medio que en el lugar del hecho había cámaras de seguridad que podrían haber captado el momento de la entrada de los ladrones y el asalto en sí, esto fue negado de plano por fuentes oficiales de la investigación.
Un punto para destacar es que de la elevada cifra robada en el correo, una parte -aproximadamente 30 mil pesos- era de propiedad del gerente del correo, quien por el momento no ha emitido “palabra oficial” a pesar de la requisitoria de este medio.
Por último, con respecto al dato publicado sobre la presencia de menores en el lugar del hecho que habrían atestiguado el robo, ya hay confirmación: una de las hijas del gerente, quien vive en el piso superior del edificio del correo, estuvo en el lugar y fue una de las personas reducidas por los ladrones durante el atraco.

Gerencia

De la cifra robada en el Correo, una parte -30 mil pesos- eran de propiedad del gerente, quien vive en el piso superior del edificio. Hasta el momento la institución no ha emitido comunicados oficiales sobre el hecho.
 

“La Zona”

En cuestión de meses, dos asaltos de gran envergadura se han registrado sobre calle San Martín entre Rivadavia y Tucumán.
Recuérdese el asalto al Obispado que dejó un saldo, según las cifras oficiales, de 60.000 pesos sustraídos. Los ladrones habían ingresado por la entrada lateral derecha del lugar y se manejaron con mucha tranquilidad; aparentemente sabían de la presencia del dinero en el lugar y apenas si ejercieron violencia sobre los tres sacerdotes presentes. Por otro lado, cabe recordar el tristemente célebre robo al Banco Nación, por una cifra que superaba el millón de pesos, que hasta el momento no cuenta con sospechosos ni detenidos. El hecho ocurrió en diciembre de 2007 cuando -se presume- empleados del banco perpetraron el golpe.

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