Fiambalá

Socorrió a una niña de la crecida del río Abaucán: "Dios me puso en su camino"

La niña había sido arrastrada hacia una alcantarilla donde quedó atrapada.
martes, 15 de enero de 2013 00:00
martes, 15 de enero de 2013 00:00

Estas fueron las palabras de Ariel Alberto Espinoza, un joven de 31 años de edad, que en la tarde del domingo se encontraba a la orilla del Río Abaucán, cuando observó que un grupo de chicos gritaba. Al acercarse se dio con que una niña en medio del río estaba ahogándose.

Rápidamente se dispuso a dejar a su pequeña hija que llevaba en sus brazos en el auto, junto a sus otros hijos, a los que les pidió que lo esperaran y sin dudarlo se introdujo en la fuerte crecida del río Abaucán y bajó hacia la alcantarilla donde alcanzó a ver parte de una pierna de la nena y con sus manos intento tomarla pero la fuerza del agua no le permitió.

“Me asusté un poco y me desesperaba al no poder agarrarla, ya que por momentos aparecía un brazo y parte de la cabeza, pero no podía tomarla con seguridad y la fuerza de la creciente que iba aumentando me vencía y a ella la hundía, por unos minutos desapareció y metí mis brazos hacia abajo tratando de encontrarla, no podía.

El remolino que se formaba en el lugar, porque era un pozo de más de un metro, la sacó para la superficie y la agarré con toda mi fuerza. Cuando la sujete con mis brazos, comencé a caminar para salir del medio del río, fue un momento difícil”, relató el joven.

La nena de aproximadamente 12 años de edad, se habría dirigido junto a otros hermanitos y amiguitos desde el Bº Progreso, en horas de la siesta hasta ese sector del Río que dista a unos 300 metros aproximadamente de la Central Eléctrica de Tinogasta y de la Avenida del tránsito pesado. En tanto que la presencia de Espinoza fue casual, ya que él había fue a ver el cauce de la creciente, porque quería tener referencia para decidir si se trasladaría junto a su familia a la Localidad de Anillaco, por cuanto permaneció por espacio de 10 minutos caminando al margen del río y se mostró sorprendido al ver a los pequeños que se metían en medio de la creciente y jugaban con barro, dado un momento se alejó unos metros, pero notó que considerablemente la crecida aumentó y al regresar al mismo lugar para emprender regreso en su vehículo, escucho los gritos desesperados de los chicos y observó la escena.

“Cuando la saqué a la chiquita, sus ojos estaban casi en blanco, desvanecida y le apreté fuerte la pancita, entonces comenzó a tirar mucha agua por la boca, la acosté y apreté su pecho, tiraba agua con barro, me puse mal al ver que no reaccionaba, hasta que por fin suspiró fuerte y sus ojos volvieron a la normalidad. Ahí la hable y me respondía, fue un gran alivio, llamé a la policía y defensa civil, pero no me atendieron, en eso la nena se sentó y con los demás chicos me dijeron que se iban, pese a que le pedí que se viniera conmigo hasta el Hospital para que la revisen, pero no quiso y se fueron”, relataba el joven.

Se supo que horas después la nena se descompuso en su domicilio, fue internada en el Hospital Zonal y por las complicaciones que tenía en sus pulmones y ante la falta de algunos elementos que no contaba el nosocomio local, fue derivada a Catamarca. Sus familiares anoche confirmaron por fortuna su recuperación.

Ariel Alberto Espinoza, el rescatista se quedó tranquilo tras averiguar el domicilio de la niña y luego al hacerse presente en el Hospital se encontró con el Sr. Nardo Córdoba (padre de la menor), quién lo abrazo en llanto y le agradeció el haber salvado a su pequeña hija y no tenía manera de expresarle la forma de gratificarle por su valentía.

“Solo sé que Dios me puso en su camino”, fueron las palabras que el joven héroe culminó diciendo a nuestro diario; porque bien le cabría este calificativo a su gran acción, en un día con un número particular, el “13”, de muchas supersticiones, pero que para la familia Córdoba de Bº Progreso y Alberto, este humilde changarín, jamás olvidarán.

Fuente: Voces Escritas

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