Murió tras negarse a recibir una transfusión sanguínea

Su religión no se lo permitía.
martes, 22 de enero de 2013 00:00
martes, 22 de enero de 2013 00:00

Fernanda Soria, una joven de 28 años que formaba parte de los Testigos de Jehová, se convirtió en la décima víctima fatal de este año por accidentes viales en la provincia. La mujer agonizó durante quince días en el hospital San Juan Bautista y a causa de sus creencias rechazaba la transfusión sanguínea.
La mujer no pudo revertir el grave estado en el que quedó luego de haber sufrido un vuelco en la ruta nacional Nº60 junto a su marido y su beba de un año y medio, el pasado 5 de enero en horas de la siesta. En la ocasión, la familia transitaba a unos cuatro kilómetros del río La Troya, en el camino que une la localidad de Fiambalá con la capital tinogasteña, a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok. Por causas desconocidas el conductor del vehículo, identificado como Pablo Sebastián Urom (32), perdió el control del mismo luego de una curva y se produjo un vuelco de gran magnitud, producto del cual salieron despedidas por el parabrisas la mujer junto a su beba, padeciendo severas lesiones que demandaron el traslado de ambas hacia el nosocomio de esta Capital.
La beba logró recuperarse pero su madre, abrazando su fe, había decidido de antemano que no aceptaría transfusiones de sangre, a los fines de mantener incólumes sus ideas religiosas.
De esta manera, son diez las personas fallecidas en la provincia a causa de siniestros viales, un número alarmante si se tiene en cuenta la altura del año.
 

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