Los especialistas del CIF testificaron en el juicio por el crimen de Aguilar

Peritos aseguran que “Bebe” puede responder por el crimen

También declaró el perito de la defensa y aseguró que Cano debería ser internado en un psiquiátrico.
martes, 17 de diciembre de 2013 00:00
martes, 17 de diciembre de 2013 00:00

Durante la jornada de ayer prosiguió el juicio que se sigue contra Damián Matías “Bebe” Cano como único imputado por el cruento asesinato de Susana Aguilar, ocurrido en la madrugada del 31 de marzo de este año. El acusado escuchó los testimonios que quedaron pendientes del pasado jueves, entre ellos tres peritos -dos psicólogos y una psiquiatra- y una amiga que estuvo con él después del crimen, aunque aparentemente sin saber que él podría estar implicado.
En primer lugar, declaró la perito oficial del Cuerpo Interdisciplinario Forense por el equipo de psicólogos, quien describió las características de la personalidad de Cano y señaló que, bajo la perspectiva de su experiencia, podía sufrir una serie de patologías psicológicas que podría encuadrarlo dentro de la categoría de un psicópata.
No obstante, la especialista fue determinante ante las preguntas de la Fiscalía de Cámara y la querella particular en lo que respecta al grado de comprensión que Cano pudo haber tenido al momento del hecho y en momentos posteriores.
Por otro lado, también declaró una de las psiquiatras del CIF -Claudia Leiva- y dio su versión del diagnóstico de Cano luego de haber realizado, según explicó, un total de cuatro entrevistas con el imputado para determinar, por un lado y a nivel de preparación de la instrucción de la causa en la Fiscalía Especial, si podía ser imputado, y por otro lado, las características de la personalidad del acusado.
Según el informe de la perito, respaldado por su propio testimonio ante los jueces de la Cámara Penal Nº3, Cano apenas si podría ser encuadrado en una categoría de patologías psiquiátricas graves y, en el estado en el que él mismo dijo haber cometido el crimen, podría haber comprendido todo paso por paso.
Además, un dato no menor que fue revelado por la testigo es que uno de los primeros exámenes que se le practicaron a Cano para determinar el nivel de consumo de estupefacientes -una rinoscopía- arrojó resultados “normales” que se condicen con un patrón de consumo que no tiene relación con las cantidades que él mismo admitió que tomaba.

El perito de parte

Conclusiones diametralmente opuestas son las que arrojó el perito de parte puesto por la defensa para escrutar el estado psicológico de Cano. El psicólogo Bruno Gerez aseguró que, tras haber entrevistado durante dos horas al imputado seis meses después de haber sido detenido y alojado en el Penal, todavía mostraba evidencias de un supuesto síndrome de abstinencia por el “consumo masivo” de cocaína.
En este mismo sentido, y alegando que el joven imputado padece esquizofrenia, paranoia y un cuadro de gravedad denominado “delirium tremens” -patología que según los manuales corresponde en realidad al tercer y último estado del síndrome de abstinencia de alcohol-, el psicólogo y perito de parte recomendó que Cano sea declarado inimputable y se lo aloje en una institución psiquiátrica.

Una amiga

La última testigo de la jornada fue una joven de apellido Navarro González, quien habría sido la primera persona que Cano contactó tras perpetrar el crimen. La joven aseguró que estuvo con Cano durante el día siguiente y hasta poco antes de ser detenido por la Policía provincial. No obstante, hubo algunas incongruencias entre su declaración más reciente y su primer testimonio.

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