En los fusilamientos de la Masacre de Capilla del Rosario

Buscan conocer si un militar murió a manos del terrorismo de Estado

Se trata de un desprendimiento del juicio realizado este año. La familia del fallecido sospecha que no murió en combate.
sábado, 28 de diciembre de 2013 00:00
sábado, 28 de diciembre de 2013 00:00

La Justicia Federal de esta provincia investiga si hubo orden de fusilar a un militar santiagueño por sospechar que pasaba datos al ERP, para luego simular que murió en medio del combate denominado Masacre de Capilla del Rosario.
En el mes de noviembre, días después de que el Tribunal Oral Federal condenara a prisión perpetua a Mario Nakagama, Carlos Carrizo Salvadores y Eduardo Acosta por el fusilamiento de los 14 guerrilleros del Ejército Revolucionario del Pueblo, la Fiscalía Federal recibió una importante denuncia.
Los hermanos de un militar santiagueño de apellido Barrionuevo, llegaron desde Frías para pedir al fiscal Santos Reynoso que se investiguen las causas fehacientes de su muerte. Si bien los familiares habrían dudado siempre de los reales motivos del trágico fallecimiento, nuevos datos y testimonios surgidos a partir del juicio por Capilla del Rosario los animaron a formalizar una denuncia penal.
El cuerpo de Barrionuevo apareció el 15 de agosto de 1974 -tres días después del fusilamiento- en inmediaciones del lugar de la matanza. El parte oficial dio cuenta de que había muerto como consecuencia de la bala de un guerrillero, pero al momento de entregarles el cajón fúnebre a sus familiares, les indicaron que Barrionuevo había padecido el impacto de una granada que prácticamente lo dejó sin cabeza.
Abierta la investigación, Santos Reynoso se abocó a la recolección de testimonios y pruebas, que lo condujeron a solicitar al juez federal Ricardo Moreno varias medidas. La más resonante es el pedido de exhumación de los restos de Barrionuevo, los cuales descansan en el cementerio municipal santiagueño.
Para ello, según consigna el diario santiagueño El Liberal, se enviará un exhorto a los pares de la vecina provincia, a los fines de convocar al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para que realice la delicada pericia, destinada a echar luz sobre las causas de la muerte.
Las sospechas que estarían manejándose dan cuenta de que el soldado filtraba datos del exRegimiento 17 de Infantería a guerrilleros del ERP, motivo por el cual sus superiores podrían haber dado la orden de ultimarlo.
Desde la fiscalía federal catamarqueña ya se adelantó que se trabajará aún cuando haya feria judicial, por tratarse de un delito de lesa humanidad.

Juicio, castigo y desprendimientos

El pasado 8 de noviembre, Carrizo Salvadores y Nakagama fueron condenados a cumplir prisión perpetua en el Servicio Penitenciario de Miraflores, mientras que a Eduardo Acosta el Tribunal Federal lo sentenció a igual pena, pero en el penal cordobés.
Los tres militares fueron encontrados responsables de 14 hechos de homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso de dos o más personas. Los hechos se dieron entre el 10 y el 12 de agosto de 1974, cuando guerrilleros del ERP intentaban copar el regimiento de Infantería, pero fueron sorprendidos en el Cañadón de los Walther. Luego de un intercambio de disparos se rindieron, pero igual fueron fusilados.
El apasionante debate, de varios meses de extensión, dejó en el camino inspecciones oculares en la montaña y numerosos testimonios que echaron luz a detalles hasta el momento desconocidos. Ahora, derivó en la denuncia por la sospecha de que Barrionuevo fue ultimado por el terrorismo de estado.

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