Desbarataron una empresa “fantasma” que estafaba a comercios locales

Mujer “despechada” destapó estafa sin precedentes de 2 millones de pesos

En 9 allanamientos realizados el lunes se encontró documentación, sellos, electrodomésticos y vehículos vinculados al caso.
miércoles, 4 de diciembre de 2013 00:00
miércoles, 4 de diciembre de 2013 00:00

Una organización delictiva que se dedicaba a estafar comercios y tarjetas de crédito fue descubierta y desbaratada tras una extensa investigación judicial iniciada por la denuncia de una mujer. El pasado lunes por la tarde se concretó una serie de procedimientos policiales en los que se recabó material probatorio que apuntala las hipótesis de los investigadores de la Fiscalía de Delitos Criminales sobre el modus operandi y la extensa lista de estafas perpetradas.
El margen monetario alcanzado por los ideadores de la “gran estafa” asciende a los dos millones de pesos en electrodomésticos, vehículos y otras compras fraudulentas realizadas en comercios locales.

Empresa fantasma

Fuentes judiciales ligadas a la investigación realizada explicaron y confirmaron en qué manera se movía la empresa fantasma a la que pertenecían los estafadores en cuestión. Según la evidencia recabada hasta el momento, un cabecilla y autor intelectual organizó una empresa de servicios que, a todas luces, cumplía con todos los requisitos estipulados por la ley, habiendo sido presentada incluso ante la AFIP para obtener permiso de transacción.
Una vez armada, la empresa contrató a una cantidad de personal que, según se estima, estaría contabilizado entre 6 y 10 personas. Todas recibían recibos de sueldo como trabajadores de la empresa. Con estos recibos “falsos” y documentación personal adulterada previamente en lo que respecta a domicilios y viviendas de los portadores, los trabajadores adquirían tarjetas de crédito para realizar compras y también tomaban créditos personales en distintas casas de venta locales.
Estos comercios, ante las facilidades ostensibles que otorgan para prestar dinero financiado, tomaban los recibos de sueldo y la documentación como válidas y autorizaban las distintas compras que se hacían en sus locales.
Sin embargo, al momento de iniciar el cobro e incluso la ejecución de deudas las empresas se daban con la triste noticia de que los compradores no podían ser hallados, en primera instancia para comunicar las deudas, y más adelante para notificarse por los apercibimientos de ley que implica la morosidad en estos casos.
Según fuentes judiciales consultadas, se estima que los compradores tomaban todo el material y se lo quedaban en calidad de propios o bien los revendían obteniendo una ganancia absoluta con la estafa ya que nunca habían pagado por los mismos.

Despecho

Fuentes judiciales explicaron todo el caso salió a la luz por medio de una denuncia radicada por una mujer que habría mantenido una relación sentimental con uno de los involucrados en la cuantiosa estafa. La denunciante -cuyos datos no son publicados por cuestiones de cuidado- habría decidido romper la relación al enterarse de la situación en la que podía llegar a verse involucrada.
Con este elemento y más pesquisas, los fiscales Roberto Mazzucco y Víctor Figueroa, junto a uno de los secretarios de la Fiscalía, Dante Coronel, llevaron adelante una investigación que permaneció hermética hasta que, junto a los investigadores policiales, realizaron una serie de allanamientos en Capital y Valle Viejo.
El saldo de los 9 procedimientos incluye la recuperación de electrodomésticos, motocicletas con motores “limados”, sellos y documentación varia que serviría de prueba. Por el momento no hay detenidos por la estafa, pero ya dos personas se presentaron espontáneamente para ponerse a disposición de la Justicia asesoradas por el abogado Claudio Contreras.

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