Frente a la terminal

Asaltaron a mano armada un local de celulares

miércoles, 27 de febrero de 2013 00:00
miércoles, 27 de febrero de 2013 00:00

Comerciantes de Tucumán al 1100 se quejaron a El Esquiú.com por la falta de seguridad en la zona.
En el último de los hechos registrados en la cuadra, que sucedió a las 11.30 de ayer, un sujeto armado, acompañado por un cómplice que lo esperaba en una motocicleta, ingresó a un local de celulares ubicado en Tucumán 1175. Luego de encañonar al empleado y amenazarlo, tomó cuatro celulares y huyó con su secuaz.
El empleado del local comercial y su propietario, Gonzalo Varela, en diálogo con este medio relataron que a la hora mencionada un joven entró al local con el casco colocado y acto seguido sacó un arma con la que le apuntó al joven a la cabeza, exigiéndole que le entregara el dinero.
El empleado le contestó que no tenía efectivo pero el ladrón entró por el costado para apoderarse de cuatro celulares que se encontraban en una mesa.
“El chico estaba drogado, se notaba”, dijo el dueño del negocio, indicando que lo más curioso de todo es que ambos reconocieron al asaltante, puesto que se trata de un cliente regular del local de venta y reparación de celulares que está ubicado justo al frente de la entrada de la Estación Terminal de Ómnibus.
“Hace dos semanas que tengo el negocio acá y ya he visto de todo”, explicó Varela.
A su vez, en un comercio ubicado al lado del local de celulares, una mujer sufrió un ataque este último sábado, cuando cerca de las 13 un joven, en evidente estado de intoxicación por estuupefacientes, se metió a su comercio y la empujó violentamente solicitándole que le diera gorras. “El chico me decía ‘dame las gorras’ y me empujó para adentro”, explicó Delia Vega, quien tiene su local en Tucumán 1117.
La mujer pudo sacar a la fuerza al joven hacia afuera, pero éste volvió a ingresar por un pasillo, de donde sustrajo dos bolsas llenas de mercadería.
Personal policial logró detener al ladrón antes de que huyera con el botín, pero la ayuda de otras personas de la cuadra fue fundamental para detenerlo, ya que lo redujeron antes de la llegada de los uniformados.
La señora explicó que este tipo de episodios es normal en la cuadra y que de un tiempo a esta parte decidió cambiar el horario de apertura del comercio por miedo.
“Yo antes hacía corrido y abría toda la siesta, pero ahora cierro cuando cierran los demás porque me da miedo. Hace falta un policía en la cuadra”, manifestó la mujer.
 

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