Salta

Una beba aborigen de un año y 11 meses murió por desnutrición

La niña había sido internada el viernes pasado con un cuadro de diarrea aguda en el hospital local.
martes, 05 de febrero de 2013 00:00
martes, 05 de febrero de 2013 00:00

Así como en febrero de 2011 la desnutrición azotó con fuerza a la población infantil de Coronel Juan Solá, en Rivadavia Banda Norte, el domingo a la noche se produjo la una muerte, la primera del año, por la enfermedad de los pobres.
La víctima fue una beba de un año y once meses que residía con sus padres en la misión aborigen Chañar 2, situada en unos terrenos detrás de las vías del ferrocarril.

Melba Antolina Bisón había sido internada el viernes pasado con un cuadro de diarrea aguda en el hospital local, donde según las autoridades sanitarias recibió todas las atenciones que el caso requería. Sin embargo el domingo a la noche la chiquita se descompensó y murió por un paro cardiorrespiratorio.

“Desde el punto de vista médico, la paciente estaba controlada. Pero de un momento a otro su situación se agravó y no nos dio tiempo a nada”, expresó el gerente del nosocomio, Carlos Alberto Villarreal, un médico con 26 años de actividad profesional en la zona. “Lamentablemente este tipo de patologías son así”, dijo. Y agregó que “un chico con un cuadro de desnutrición leve puede ingresar en un cuadro grave de un momento a otro y eso es lo que pasó con este caso”.

Melba era una paciente que figuraba en la lista de los casi cien desnutridos de esta área operativa, por lo cual era visitada en forma periódica por el equipo de Atención Primaria de la Salud (APS), explicó el doctor Villarreal. “Como a todos los chicos que se encuentran en esta situación, a esta niña se le proveía la leche fortificada para estos casos, pero eso a veces no es suficiente porque a esa edad el chico necesita de un refuerzo alimentario”, aseguró la nutricionista Graciela Videla.

Los padres de Melba no podían ocultar su dolor en la humilde vivienda donde ayer velaban sus restos. “Ella estaba bien, pero el viernes amaneció con diarrea y la llevamos al hospital y nunca pensé que nos la devolverían muertita”, expresó a El Tribuno Antonio Bisón. Aseguró que “en el hospital le pusieron suero y nos dijeron que con eso se iba a recuperar, pero resulta que ahora la estamos velando”. Por su parte su esposa María Mabel contó que “apenas la chiquita comenzó con la diarrea la internamos, porque así nos aconsejaron los agentes sanitarios que la venían a controlar, y resulta que lo mismo se murió”. El matrimonio Bisón -que tiene otro cinco hijos menores- dijeron que están preocupados por el futuro de estos.

“Esto nos pasa porque somos pobres, porque no hay trabajo y la escasa changuita que hago no alcanza para dar de comer a mi familia”, señaló Bisón rodeados de sus hijos y con los ojos llorosos. “La atención sanitaria también debe mejorar porque el personal del hospital no es suficiente para atender las enfermedades que sufrimos las comunidades aborigen”, sentenció Bisón.

Los restos mortales de la pequeña Melba Bisón fueron inhumados ayer a la tarde en medio de un profunda congoja de padres, hermanos y vecinos de la comunidad de Chañar 2.
En el pueblo de Coronel Juan Solá los cuadros de diarrea son frecuentes en niños de corta edad, lo que es atribuido a la pésima calidad del agua.

Los niños, los más castigados

Los infantes de las comunidades aborígenes son los castigados por el flagelo de la desnutrición en esta zona, lo quedó reflejado hace dos años en Rivadavia Banda Norte, cuando cinco pequeños perdieron la vida por esta enfermedad. De 1.600 niños de uno a seis años de edad, 96 padecen algún grado de déficit nutricional, y la mayoría son aborígenes. “Del relevamiento que realizamos pudimos establecer que se trata de pacientes que al venir con un sistema de defensa bajo, están expuestos a ingresar al cuadro de desnutridos”, explicó la nutricionista Graciela Videla, una joven profesional que desde hace dos años trabaja en la zona.

Dijo que los más vulnerables son los niños de cero a dos años de edad y por eso es en esta franja donde se dan los casos mortales. ‘La leche que se les provee a niños es la adecuada, pero a medida que el chico va creciendo necesita de un refuerzo nutricional y esto en la mayoría de los casos no se da por tratarse de familias carentes de recursos‘, afirmó. También la profesional sostuvo que se dan casos de padres que venden a los almaceneros la leche y que esta situación se hace difícil de controlar.
De lo expuesto por los profesionales surge que el hecho de que el hospital tenga censado a los niños afectados con desnutrición, no es suficiente para evitar que se sigan produciendo la muerte de niños.
Un vecino comentó además que los agentes sanitarios, que deben recorrer largas distancias en bicicleta o a caballo, no se dan abasto para cubrir un área operativa tan extensa, sobre todo por la falta de caminos adecuados.

Los datos

El área operativa de Coronel Juan Solá abarca una superficie de 10 mi kilómetros cuadrados, con una población de 12 mi personas.
El hospital zona cuenta con seis médicos, dos bioquímicos, dos odontólogos y un nutricionista. Pero tiene solo una ambulancia.
“El mayor déficit es de personal y muchas veces no podemos llegar a tiempo para asistir a los enfermos”, señaló el gerente.

Fuente: El Tribuno de Salta.
 

Comentarios

Otras Noticias