Pompeya

Quiso defender a su hijo en un asalto y lo mataron

Vio que le robaban el coche al hijo, trató de defenderlo y lo balearon.
lunes, 25 de marzo de 2013 00:00
lunes, 25 de marzo de 2013 00:00

La pareja de jubilados esperaba la visita con entusiasmo. El nieto bajó del auto y fue contento a darles un abrazo. Cuando el hijo estaba cerrando el coche, tres ladrones armados aparecieron por sorpresa, lo encañonaron, le pegaron culatazos y le exigieron el auto. El abuelo vio que los asaltantes le apuntaban a su hijo y quiso defenderlo. Todo terminó de la peor manera: le pegaron un tiro en la cabeza. El hombre fue trasladado por los vecinos, pero entró muerto al hospital.

El episodio ocurrió a las 20.45 del sábado en la puerta de una casa ubicada en el Pasaje Natal 2322, en un barrio de casas bajas –Nueva Pompeya–, a sólo cinco cuadras de la Villa 1-11-14.

La víctima fue identificada como Paulo Mazzarotti (84), jubilado y padre de tres hijos, quien vivía allí desde hacía muchos años junto a su mujer “Porota”. Terminó tirado en la vereda con la bata color crema ensangrentada. Ayer a la tarde aún se veían rastros de sangre en el asfalto.

Según fuentes policiales, todo comenzó cuando Claudio, visitador médico e hijo de la víctima, de unos 40 años, cerraba la puerta de su Chevrolet Aveo. En ese instante tres ladrones que llegaron en auto lo apuntaron y lo obligaron a que les entregara el coche, la plata que llevaba encima y el teléfono celular. Justo en ese momento, Paulo vio que algo extraño sucedía con su hijo, que había estacionado a unos metros, se acercó e intentó defenderlo. Ahí fue cuando los ladrones le dispararon a la cabeza.

Gustavo Noriega (24), empleado portuario, quien vive en la esquina de la casa de la víctima, dijo a Clarín: “Estaba durmiendo, mi señora cocinaba y de repente se escuchó un tiro. Fui corriendo y me encontré con el hijo, que me dijo: ´Me robaron y le pegaron un tiro a papá´ ”. Y agregó: “El cuerpo era un peso muerto, pero con la ayuda de otros vecinos lo subimos al asiento de acompañante de un Volkswagen Gacel y lo llevamos al Piñero”.

Un familiar de la víctima expresó el dolor por lo ocurrido y pidió no hablar: “Estamos pasando por un momento horrible”, dijo.

Ricardo Martínez (29), empleado de seguridad, socorrió a la víctima y precisó: “Cuando escuché el disparo, fui a la terraza. Vi que el hombre perdía mucha sangre. Bajé a toda velocidad.

Quería decir algo, pero no podía porque se ahogaba. Mientras lo llevábamos al hospital yo pensaba que se iba a salvar. Tenía esperanzas, pero murió...”.

Ayer a la tarde la Policía encontró el Aveo robado al hijo de la víctima. Estaba abandonado a 20 cuadras del lugar del crimen, en el cruce de la calle Mom y el pasaje 1° de Mayo, a 200 metros del barrio Presidente Illia.

Otros vecinos que fueron a ayudar a la víctima señalaron: “Buscamos la herida, pero el cuerpo no tenía ni un raspón. Nos dimos cuenta de que la cantidad de sangre que perdía era porque la bala le entró en la cabeza”. Según fuentes policiales, en el lugar se encontró una vaina servida calibre 22.

Según testigos del caso, Claudio prefirió no contarle lo ocurrido en ese momento a “Porota”, su mamá. Quería protegerla. Se lo diría a la vuelta del hospital, cuando todo terminara.

Indignados por lo ocurrido, los vecinos reclamaban ayer por la gran cantidad de robos a mano armada en la zona y pedían por más presencia policial y de Gendarmería. El caso es investigado por el fiscal Adrián Jiménez.

Clarín

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