Violencia policial, otra vez en la Comisaría Séptima

Dos efectivos detenidos por una salvaje golpiza a un adolescente

Un joven de 17 años habría sido arrestado sin motivos aparentes, le dieron una brutal paliza y ahora se está en estado delicado.
martes, 26 de marzo de 2013 00:00
martes, 26 de marzo de 2013 00:00

Un adolescente de 17 años se encuentra en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital San Juan Bautista, tras un violento episodio en el que habría sido salvajemente golpeado por personal policial de la Comisaría Séptima. El menor habría recibido por parte de los efectivos una tunda en la calle y luego otra en la seccional. El hecho se repite a poco más de un año de la muerte de Diego Iván Pachao, quien también habría sido apremiado en el mismo lugar.
El Esquiú.com mantuvo diálogo con Sandra Cabrera, la mamá del menor, quien relató con detalles lo sucedido desde que su hijo fue arrestado por la policía hasta la actualidad, con un edema hepático que compromete su salud.
“(...) El viernes a la mañana me golpearon la puerta de nuevo para que vaya, así que me vendé y fui. Al llegar allá, lo habían llevado al médico de policía, estaba todo bien, según las palabras del oficial”, señaló Sandra.
Respecto de los motivos de la detención, la mujer explicó que nunca le dieron una respuesta. “Pregunté por qué lo habían detenido, en ningún momento el oficial que me lo entregó me dijo algo, solamente me pidió que le firme un documento”.
Cabrera retiró a su hijo severamente golpeado, por lo cual radicaron una denuncia contra los efectivos de la Séptima que lo lesionaron de tal forma. Posteriormente, se descompuso y debió ser atendido de urgencia.
El joven declaró ante los sumariantes que se dedica a limpiar vidrios y lavar autos en el cruce de avenidas Presidente Castillo y San Martín. Una vez concluida su jornada, tomó el colectivo de línea 202, y en inmediaciones de la UNCa iba a abordar otro cuando recordó que no tenía llave para ingresar a su casa. Fue entonces que, mientras se dirigía hacia la posta San José Obrero, donde trabaja su madre, fue interceptado por dos motoristas, frente a un hotel que queda de pasada.
Según explicó, sin motivos aparentes los uniformados lo acorralaron y le quisieron quitar un caracol que le había regalado un amigo, presumiendo que se trataba de un elemento para consumir sustancias prohibidas. La intención del menor de proteger el caracol habría sido lo que enervó a los efectivos, que comenzaron a golpearlo aún ante la reprobación de ocasionales transeúntes.
El joven conocía a uno de los efectivos que lo golpearon, quien sería de apellido Ochoa. En cuanto al otro uniformado, lo describió y aseguró que podría reconocerlo si lo vuelve a ver.
“Él declaró que no sólo le habían pegado en la calle, sino dentro de la comisaría. Hay un cuartito donde no hay cámaras, ‘ahí me agarraron a piñas’ me dijo. Encima de todo le dijeron ‘vos no me denuncies porque por más que andemos de civil, te vamos a cagar a golpes’”, contó la progenitora de la víctima, quien además confesó: “Mi hijo se droga y roba, yo lo reconozco, pero cuando lo fui a buscar ese día no tenía nada, yo lo conozco cuando está así porque lo he visto varias veces, quiero pedir justicia porque la policía debe ayudar, no matar sin razón y mi hijo no había hecho nada”.

Lesiones e investigación

A causa de los golpes, el muchacho padece actualmente un edema hepático, es decir, se le habría formado en su hígado una “bolsa” de sangre coagulada que compromete su salud. Si bien se encontraba estable durante la jornada de ayer, quedó en Terapia Intensiva, donde los facultativos intentan bajar la hinchazón para poder operarlo.
En cuanto a los policías agresores, dos de ellos quedaron detenidos por orden del fiscal de la Unidad de Delitos Correccionales, Javier Herrera, quien además dispuso otras medidas en la seccional donde ocurrió el violento suceso. Según trascendió, hoy los policías, que ya fueron pasados a disponibilidad, serían indagados por los delitos de vejaciones y lesiones.

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