Crimen de la psicóloga

La querella se mostró cauta en cuanto la confesión de “Bebe”

El letrado Enrique Lilljedahl dijo que aún quedan pruebas pendientes. La madre de la víctima remarcó que era acosada.
viernes, 05 de abril de 2013 00:00
viernes, 05 de abril de 2013 00:00

Tanto la madre de la psicóloga asesinada María Eugenia Rojas, como el abogado defensor de la familia insistieron ayer en la vinculación de Mauro Orce en relación al crimen. A través de las redes sociales y de declaraciones públicas, ambos explayaron sus puntos de vista.
El primero en escribir fue el abogado querellante Enrique Lilljedahl, quien señaló que “como patrocinante de los Rojas, les puedo asegurar que sólo le vamos a creer a Cano si sus dichos están ampliamente respaldados por la prueba”. Es decir, que si bien existe una confesión, esta debe verificarse.
Paralelamente, adelantó que van a solicitar a los fiscales de delitos especiales Marcelo Sago y Miguel Mauvecín poder intervenir en la indagatoria a “Bebe” Cano, del mismo modo en el que estuvieron presentes cuando se realizó la indagatoria a Orce. En cuanto al procedimiento, trascendió que se llevaría a cabo la semana próxima.
“Todavía hay pruebas pendientes por producir. Hay que esperar los resultados de las muestras de ADN y el desbloqueo del teléfono (de la víctima)”, señaló Lilljedahl en virtud de que aún se debe aguardar por la llegada de las pericias enviadas a la provincia de Jujuy, cuyos resultados todavía no regresaron, aunque transcurrieron ya dos meses desde el horrendo crimen.
El abogado querellante tomó la confesión de Cano como “un quiebre inesperado en la causa”, pero añadió que “tampoco significa que haya que empezar todo de cero”. Finalmente, aseveró que en el mejor de los casos por lo menos la familia habrá conseguido la verdad y Eugenia podrá descansar en paz. En el mismo sentido, sostuvo que “Bebe” “gozaba de un buen concepto, parecía tratarse de un tipo normal”. Tanto Damián Cano como Mauro Orce formaban parte del grupo de amigos de la joven asesinada y se conocían entre sí.
De todos modos, como lo señaló el fiscal Mauvecín a la prensa ayer, no existían mayores indicios como para sospechar de Cano, de manera opuesta a lo ocurrido con Orce.

¿Ensañamiento?

Lilljedahl, hijo del procurador general, defendió el trabajo de los fiscales especiales en cuanto a la imputación de Orce, quien estaba al borde de la prisión preventiva: “No hubo un capricho contra Orce, si no que la documentación apunta a él. Orce atormentaba a Eugenia y no lo decimos nosotros si no las pruebas. Orce era violento y no lo he dicho yo, lo dijeron sus ex parejas y que tiene problemas psiquiátricos no lo dije yo sino su psiquiatra”.
El pedido de prisión preventiva para Orce estaba a punto de resolverse en el Juzgado de Garantías, donde sus abogados defensores habían presentado una oposición a lo planteado por Mauvecín y Sago, aduciendo que las pruebas para incriminarlo eran demasiado débiles.

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