La fuga de Jota

Para la jueza Cabanillas, “hay un relajamiento total” en la cárcel

La facilidad con la que el interno logró desbaratar toda la seguridad de penal, munido con apenas una pinza o alicate, es preocupante.
lunes, 27 de mayo de 2013 00:00
lunes, 27 de mayo de 2013 00:00

El fugaz escape protagonizado por el huidizo recluso Jacobo “Jota” Jiménez encendió las alarmas sobre las actuales condiciones en las que se maneja el Servicio Penitenciario de la provincia. La facilidad con la que un joven de 18 años logró atravesar la seguridad de la cárcel de Miraflores sin ser advertido por los celadores es preocupante.
Consultada al respecto de este acontecimiento sin precedentes desde que se inauguró el edificio, la jueza de ejecución penal Alicia Cabanillas fue tajante: “Hay un relajamiento total, yo estoy desde 2009 y nunca viví una cosa así. ¿Cómo se explica que alguien se haya apropiado de un elemento como ser una pinza o alicate que alguien que hace un mantenimiento en una celda deja como parte de un descuido? Significa que no hay atención, todo elemento que ingresa para una tarea así debe ser inventariado y revisado también a la salida”.
Es que según trascendió, haciendo uso de este elemento dejado en un descuido, “Jota” logró romper el candado de una puerta y atravesar con total tranquilidad tres alambrados, siendo advertido recién cuando ya tenía un pie en la calle.
“Si el interno se apropió de ese elemento y no fue advertido es una negligencia del Servicio Penitenciario, el personal no ha tenido el debido cuidado”, señaló Cabanillas, quien además dejó ver otras graves falencias ya puestas en conocimiento de las autoridades competentes: “No hay cámaras, no hay un circuito cerrado, el personal es escaso y está mal distribuido”.

Mala distribución

En declaraciones a la prensa el subdirector del penal, Carlos Roncoroni relató que en el puesto de control 5, el más cercano al pabellón 10 norte desde donde inició la fuga de Jiménez, el flamante guardiacárcel “si bien fue formado no tiene la capacitación suficiente para el manejo de armas”, por lo cual el escape tuvo un impedimento menos.
En este sentido, Cabanillas expresó que “hay gente que fue capacitada en escuelas penitenciarias de Córdoba y Buenos Aires y están haciendo trabajos logísticos, o están en áreas como contaduría o la parte de depósitos. Algunos hicieron guardias en penales como Bower o San Martín, es decir que recibieron el conocimiento y tienen la práctica necesaria. Pero por la mala distribución, tenemos celadores manejando el penal con cursos de 2 meses, que no tienen el conocimiento y el cuidado de alguien que estudió 2 años en Córdoba”.

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