Masacre de Capilla del Rosario

Un testigo señaló el lugar exacto donde fueron ejecutados los militantes

Durante casi cuatro horas se llevó a cabo la inspección ocular en el escarpado lugar donde ocurrieron los fusilamientos.
sábado, 6 de julio de 2013 00:00
sábado, 6 de julio de 2013 00:00

Tal como estaba previsto, se realizó ayer la esperada inspección ocular en el lugar de los hechos donde ocurrió la Masacre de Capilla del Rosario. Un testigo indicó el lugar donde habría estado parado cada uno de los imputados.
Durante casi cuatro horas miembros del tribunal, los imputados, la querella y testigos treparon por los inhóspitos montes y recorrieron la zona.
Los intervinientes en el acto procesal remarcaron la importancia del mismo ya que se pudo señalar con exactitud el lugar donde fueron fusilados los 16 miembros del ERP, aquella siesta del 12 de agosto de 1974.
Cerca de las 9 la comitiva llegó hasta la iglesia y minutos después, apoyados por personal de gendarmería, policía federal y provincial, además de personal del minihospital de San José, partieron hacia las alturas.
El largo recorrido se hizo por una parte de pendiente abrupta, accidentada y de difícil acceso.
El protagonismo de la jornada se lo llevó el testigo clave José Gambarella. Durante 1974, el hombre cumplía con el servicio militar y le tocó no solo presenciar el hecho sino ayudar luego a cargar un cuerpo.
Mientras caminaban por los agrestes parajes, Gambarella ayudó a los presentes a retrotraerse casi 40 años en el tiempo y revivir aquella siesta, respondiendo a todas las preguntas de las partes.
Por otra parte, el periodista Luis Mercado, señalaba el lugar en la ruta desde donde Carlos Carrizo Salvadores estaba al mando y habría dado la orden de aniquilamiento.
Debido al paso del tiempo, es casi una obviedad remarcar que el lugar cambió su vegetación y algunos árboles, como ser los palos borrachos, ya se extinguieron.
En cierta parte del recorrido, Gambarella fue consultado por el fiscal sobre cómo eran alimentados los soldados, a lo que respondió que se hacía con cajones de naranja. Momentos después, comenzaron a aparecer por la zona restos de dichos cajones.
Casi al final del recorrido, en un cañadón cercano a Aguas Coloradas, Gambarella encontró el lugar exacto de la masacre y se detuvo. Consultado posteriormente, el querellante Guillermo Díaz Martínez explicó: “Ante la consulta del ministerio público fiscal sobre la ubicación de (Mario) Nakagama, dijo que estaba a su derecha, luego desde esta querella preguntamos dónde estaba el imputado (Jorge) Acosta y dijo ‘ahí’, lo posicionó”.
Entre otras conclusiones, se remarcó que con el conocimiento tangible de la geografía del lugar, no era posible el descenso de un helicóptero donde mataron a los guerrilleros. “En la zona donde ocurrieron los hechos no, atrás de la última lomada que da a Aguas Coloradas sí, hay una ladera, pasando esa ladera hay un lugar donde podrían haber bajado los helicópteros”, señaló Claudio Oroz, perteneciente a la querella por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Cuarto intermedio

El presidente del tribunal, Juan Carlos Reynaga, señaló que el juicio entraba en cuarto intermedio hasta la conclusión de la feria judicial. La próxima jornada se realizará el 5 de agosto, donde se espera por la presencia de testimonios de sobrevivientes de la compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez.

Fotos: Fabián González

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