Cruda historia de una familia en el barrio Los Castro

“Dios estuvo presente”

Una ola de barro de dos metros de alto sacudió la propiedad de los Córdoba.
domingo, 26 de enero de 2014 00:00
domingo, 26 de enero de 2014 00:00

Una familia vivió una odisea para poder salvarse cuando el alud cayó sobre su vivienda, en el barrio rodeíno de Los Castro.
Al fondo de la calle Los Sauces se encuentra la vivienda de Alberto Córdoba, cuya familia, en la noche del jueves, se encontraban en la galería a punto de cenar.
“Se cortaron las luces y nos quedamos ahí. En un momento mi hijo salió a acomodar el auto por si venían las piedras y vimos una ola negra de barro y piedra de unos dos metros. La ola pasó por encima de la cerca, él corrió y nos refugiamos adentro aguantando la puerta con las manos”, señaló Córdoba, quien estaba en el lugar con su esposa, sus tres hijos, su yerno y dos nietos.
“Pasamos a la otra habitación porque el barro empujaba rompiendo los vidrios. Ahí pusimos la heladera para contener”, expresó.
Según explicó la familia a El Esquiú.com, vieron pasar flotando alrededor de seis vehículos: “A la camioneta nuestra la tocó un auto rojo por un costado y después no la vimos más. Después pasó otra 4x4”.
Los Córdoba, acorralados por la fuerza de la naturaleza, salieron por una ventana trasera y subieron a una camioneta, para dirigirse a la casa de una vecina en la altura. Desde allí regresaron luego con la colaboración de personal de Bomberos y lograron rescatar a otra vecina que se encontraba sola.
Consultada al respecto, toda la familia coincidió en que fue el temporal de mayor magnitud que recuerden: “Esta casa ya existía antes de esa crecida de 1991, pero esto fue peor: pasó esta ola de 2 metros de alto y arrasó con todo”.
“La verdad, dantesco el escenario, impresionante. Nunca vimos algo así, el barro entró por las piezas y llenó todo, no se puede tocar nada. El baño está tapado con lodo adentro, nos salvamos de milagro”, señaló Alberto.
Los vecinos colaboraban ayer para sacar el barro reinante y poder abrir las puertas de la casa para seguir limpiando. Córdoba explicó que, pese a los daños materiales sufridos, valoraba el hecho de que solamente recibieron algunos golpes menores mientras huían.
“Creo que esto es una experiencia que nos va a ayudar a cobrar fuerza y enfrentar la vida, capaz que de otra manera, de otra forma, desde otra perspectiva. La lectura de esto es que Dios estuvo presente porque, sin lugar a dudas, esta tragedia podría haber sido mucho peor”.
 

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