Estafadores telefónicos aterrorizaron a la familia

El juez de Menores Morabito fue víctima de un secuestro virtual

Llamaron a su esposa y le aseguraron que lo matarían si no les entregaba dinero, pero el magistrado estaba sano y salvo.
sábado, 4 de enero de 2014 00:00
sábado, 4 de enero de 2014 00:00

El juez de Menores Rodrigo Morabito y su familia fueron víctimas de un secuestro virtual pero, afortunadamente, la esposa del magistrado pudo comunicarse con él antes de ir al encuentro de los malvivientes, por lo que el engaño de los falsos secuestradores no dio sus frutos y no lograron obtener dinero alguno del fraude.
Todo sucedió en la tarde del viernes cuando la esposa de Morabito paseaba por la peatonal Rivadavia en compañía de su madre, su hermana y el marido de esta última, según dieron a conocer fuentes allegadas de la familia a El Esquiú.com.
La mujer recibió un llamado de un desconocido, que en un primer momento le informó que su marido, el juez de Menores, había fallecido en un accidente de tránsito.
La esposa del magistrado se conmocionó profundamente y en ese momento los malhechores aprovecharon para obtener de ella datos de la familia como su dirección y otros detalles.
De todas maneras, la voz en el teléfono de pronto cambió rotundamente el discurso, indicándole que, en realidad, su marido no estaba muerto, pero que había sido secuestrado por quien le hablaba y otras personas y que, si no hacía lo que le decían, lo matarían en el acto.
Al escuchar esto, la mujer dudó, a lo que los desconocidos respondieron diciéndole que en ese momento el juez estaba con ellos y que la iban a comunicar telefónicamente con él.
Indescriptibles fueron la sorpresa y el terror que se apoderaron de la esposa cuando escuchó en el teléfono a un hombre con voz muy similar a la de su marido pidiendo ayuda. Entre sollozos, le solicitaba que obedezca a las órdenes de sus presuntos captores.
A todo esto, los acompañantes de la joven intentaron infructuosamente comunicarse con Morabito, lo que confirmó a la mujer todos sus temores.

“Si cortás lo matamos”

Los malvivientes, que le exigieron que en ningún momento corte la llamada porque de lo contrario su cónyuge sería asesinado en el acto, le ordenaron que tome un remis con una importante suma de dinero -de la que no trascendió el monto- y se dirija a un punto en el que otro remis la estaría esperando. Este vehículo la llevaría al lugar en que debía dejar el dinero y donde se encontraba su pareja.
Víctima de un ataque de nervios, la mujer se subió a un coche de alquiler y obedeció las órdenes, sin cortar la comunicación. Mientras tanto, el cuñado de la joven, que la acompañaba en la peatonal, finalmente logró comunicarse telefónicamente con Morabito, que se encontraba en perfecto estado y ajeno a lo que estaba sucediendo, pero la mujer ya había partido y su celular estaba ocupado, por lo que se subió a otro remis y persiguió a su familiar, a quien pudo interceptar antes de que llegase al punto de encuentro con los estafadores.
El juez no había respondido al teléfono porque estaba haciendo unos trámites y gracias a un llamado a la hija de ambos la operación de los estafadores se vio frustrada. La pareja, luego de la conmoción y los nervios que le tocó enfrentar, radicó la denuncia y la investigación es llevada a cabo con suma reserva por el fiscal en Feria.

Temor

La víctima relató luego que la voz en el teléfono tenía tonada porteña, era sumamente agresiva y conocía detalles importantes y pormenorizados de la familia -como el color de su auto, la cantidad de hijos, etc.-, lo que causa aún temor en los miembros de la misma, ya que da a pensar que los malvivientes sabían lo que hacían y actuaron estratégica e inteligentemente en pos de su objetivo.
Cabe destacar que la madre de la mujer sufrió un pico de presión y la joven debió ser asistida también en la vía pública tras descompensarse ante la terrible situación que le tocó vivir.
 

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