Derechos Humanos

Piden al juez de Santiago la exhumación de un cabo muerto en Capilla del Rosario

La causa investiga el deceso de Carlos Eduardo Barrionuevo. La familia cree que el cuerpo que les entregaron no es el de él.
domingo, 5 de enero de 2014 00:00
domingo, 5 de enero de 2014 00:00

En lo que es un desprendimiento del juicio de la Masacre de Capilla del Rosario, que se llevó a cabo el año pasado en la provincia y en el que fueron condenados tres exrepresores, el juez federal de Catamarca, Ricardo Moreno, exhortó al juez federal de Santiago del Estero para que lleve adelante la exhumación de los restos del cabo Carlos Eduardo Barrionuevo, quien falleciera el día del fusilamiento de los soldados del ERP, cuando estallara en sus manos una granada.
El abogado patrocinante de la familia Barrionuevo, Guillermo Díaz Martínez, explicó a El Esquiú.com que la apertura de esta causa deviene de lo que se debatió oral y públicamente en el juicio por delitos de lesa humanidad realizado en Catamarca, que fue presenciado en gran parte por la familia del fallecido.
Es que, a lo largo del debate, fueron varios los testigos que hablaron de la figura del joven y las circunstancias que giraron en torno a su abrupta y violentísima muerte, lo que generó más dudas a su familia, oriunda de Santiago del Estero.
Una vez que en Catamarca se dictara el fallo que sentenciara a los militares de la dictadura, la familia decidió radicar una denuncia para despejar las dudas que durante años llevan consigo sobre los turbios hechos que rodearon a la muerte de Barrionuevo.

Años de incertidumbre

La mayor incertidumbre que tiene la familia del cabo -que es la que se llevó a su tumba su madre, quien desde un primer momento puso en duda a la versión oficial que le fue brindada por los militares- es sobre la identidad del cuerpo que les fue entregado por parte del Regimiento de Infantería 17.
Según afirman los Barrionuevo, ninguno de ellos pudo ver el cuerpo y acreditar fehacientemente la identidad del mismo; por lo que ponen en duda el hecho de que el cadáver que en estos momentos está enterrado en la vecina provincia sea el de Carlos Eduardo.
Asimismo, a lo largo del debate oral y público que tuvo lugar en Catamarca, trascendieron datos relacionados a las claras habilidades que el joven poseía en materia de armamentos, ya que este trabajaba como instructor de sus propios compañeros. Esto lleva a sospechar a la familia que Barrionuevo haya manipulado incorrectamente el arma, tal y como lo aseguran los miembros del Ejército Argentino.
A su vez, generó incertidumbre a los seres queridos del muchacho que, al ser entregado el cuerpo, no se le hayan hecho los honores correspondientes, ni se le haya ascendido “post mortem”, como estila hacer la milicia en este tipo de casos.

Buscar la verdad

En este sentido, Díaz Martínez explicó que, ante todo, la investigación apunta a la exhumación del cuerpo de Carlos Eduardo Barrionuevo, del que tomará parte el Equipo Argentino de Antropología Forense (ver cuadro).
Una vez que se acredite la identidad de los restos, cotejándolos con pruebas que tiene la familia, se abrirá otro panorama en la investigación; pero en el caso de que los restos no pertenezcan al cabo, se configuraría un hecho gravísimo, ya que “estaríamos ante la presencia de otro desaparecido más de la dictadura militar”.
“Lo que este tipo de juicios intenta es esclarecer verdades que hasta el momento han permanecido ocultas”, explicó el letrado, asegurando que, como representante de los familiares de la víctima, debe destacar el rol del fiscal federal catamarqueño Rafael Vehils, quien dio curso a la nueva causa desprendida de los sangrientos sucesos acontecidos en Capilla del Rosario en 1974 y prestó atención a los familiares del joven, quienes, el mismo día en que se dio el histórico fallo, presentaron la denuncia para llegar de una vez por todas a la verdad sobre el fallecimiento de su ser querido.

Equipo forense

Para llevar adelante la exhumación de los restos de Barrionuevo, la investigación convocó al Equipo Argentino de Antropología Forense, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba. Este equipo fue el mismo que analizó los restos de Ernesto “Che” Guevara en Bolivia, entre otros trabajos destacables a nivel mundial.

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