Lo encontraron dentro de su celda

El acusado de matar a Fabiana Aranguez se quitó la vida antes de llegar a juicio

Darío Castro (26) estaba procesado por homicidio criminis causae, por querer robar y luego matar a la docente en La Ripiera.
lunes, 6 de enero de 2014 00:00
lunes, 6 de enero de 2014 00:00

Personal del Servicio Penitenciario Provincial encontró ayer por la mañana el cuerpo sin vida de Darío Castro, el joven procesado por el brutal crimen de la docente Fabiana Aranguez, ocurrido en la zona de La Ripiera. Castro tomó la trágica determinación de quitarse la vida, según lo aseguraron desde la división de Relaciones Institucionales de la policía.
Pasadas las 7 de la mañana, cuando se produjo la apertura de los pabellones, en el 6 Sur, los guardiacárceles encontraron muerto a Castro, quien se ató las sábanas que usaba para dormir alrededor del cuello y luego se suspendió desde el techo de la celda.
Castro estaba en el penal desde el 5 de septiembre, por haber abordado a Aranguez para robarle y luego quitarle la vida. El cúmulo probatorio que la Justicia recabó en su contra fue suficiente para que se le dicte la prisión preventiva.
Antes de la llegada de la feria judicial, los fiscales Marcelo Sago y Miguel Mauvecín, pertenecientes a la Unidad Fiscal de Delitos Especiales, resolvieron elevar el expediente hacia las cámaras penales para la realización del debate oral y público, juicio que iba a concretarse en el transcurso de este año. Los guardiacárceles dieron aviso del hallazgo al fiscal en feria Mauricio Navarro Foressi, quien impartió las directivas a seguir.

Robo y muerte

Castro, con 26 años, iba a responder por el delito de homicidio criminis causae; es decir que el móvil del hecho de sangre no fue otro que el de cubrir el delito inicial de robo que había cometido. Aquella mañana de septiembre, en el barrio Luis Franco, Aranguez sacó su auto para irse a trabajar, cuando fue abordada por el exprocesado, quien a punta de cuchillo la llevó a unos dos kilómetros de una ripiera ubicada en el Sur de la ciudad.
Bajo la aparente influencia de estupefacientes, Castro quiso robarle pertenencias a la docente, pero ésta bajó del automóvil e intentó huir. Cuando el ahora fallecido le dio alcance a los pocos metros, la ultimó y luego quiso prenderle fuego al vehículo, con la mujer adentro. La policía, que ya buscaba a la mujer, se guió por la columna de humo y luego detuvieron a Castro cuando volvía a su domicilio, con el arma homicida en la mano.

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