Según los fundamentos de la sentencia a prisión perpetua

Cano le provocó a Susana Aguilar un sufrimiento “cruel y horroroso”

Los jueces explicaron los motivos que determinaron que “Bebe” Cano sea declarado culpable por el homicidio de su exsuegra.
sábado, 15 de febrero de 2014 00:00
sábado, 15 de febrero de 2014 00:00

Días pasados, en la Cámara Penal Nº3 se leyeron los fundamentos del juicio en contra de Damián “Bebe” Cano, llevado a cabo en diciembre pasado, que concluyó con la condena de prisión perpetua para el imputado tras ser hallado culpable del delito de “homicidio doblemente agravado por ensañamiento y alevosía en calidad de autor”.
El documento, que explica los motivos que llevaron a los jueces a declarar culpable al joven de 31 años fue leído al condenado, quien se hizo presente en el lugar a estos efectos.
Por una parte, el mismo detalló las declaraciones que Cano realizó en el marco de la causa y a lo largo del debate, los testimonios de los especialistas que intervinieron en la causa y, finalmente, las conclusiones de los jueces Patricia Olmi, Marcelo Soria y Jorge Palacios.
Los jueces pusieron de manifiesto que a lo largo del debate se definió que “se encuentra acreditada la intención del acusado de causar a la víctima no sólo su muerte con alevosía, sino también de acentuar y aumentar el sufrimiento. Ello queda comprobado por la conducta desplegada por el acusado en el ‘iter criminis’, las lesiones en el rostro, en la cabeza, en el cuello con un cuchillo, que causaron un gran dolor en la víctima”.
A su vez, los magistrados explicaron que “estas heridas produjeron en la víctima Susana Aguilar un gran sufrimiento antes de su muerte, que ha sido cruel y horrorosa”, lo que Cano llevó a cabo “en un estado de tranquilidad” con el solo objetivo de “satisfacer sus morbosos deseos de crueldad” a causa de sus “rasgos psicopáticos perversos con predominio de la agresividad externa”.
Los jueces consideraron que estas características del imputado son las que lo llevaron a cometer el crimen y que lo hizo en estado de conciencia de sus actos, por lo cual, no había manera de declararlo inimputable.

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