Internet y pedofilia: cuidando la inocencia

Datos, estadísticas, códigos y recomendaciones para reconocer eventuales episodios de acoso o pedofilia en la red.
domingo, 30 de marzo de 2014 00:00
domingo, 30 de marzo de 2014 00:00

El pasado viernes 28 de marzo, Catamarca se “levantó” sorprendida por la noticia de un joven de 24 años arrestado por seducir niñas a través de la red social Facebook.
El detenido puede ser acusado de pedofilia, una práctica que, por la aparición de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (NTIC), ha encontrado un espacio, un escenario donde alojarse para dejar de ser una actividad de pocos, clandestina y con casi nulas posibilidades de actuar en red.
La pedofilia es un concepto que debería hacernos recapacitar acerca de ciertas maneras que asume la hipocresía de una ciudadanía que se ve en la disyuntiva de opinar y accionar sobre lo que “mira” y lo que “prefiere no mirar”.
Y, esto es peligroso, ya que cuando hablamos de una víctima de pedofilia, ésta queda detenida eternamente en ese lugar. Estigma y negación enmarcan este delito. El estigma ejecuta por siempre a la víctima, la segunda aspira equiparar el abuso infantil con los demás delitos sexuales o busca sentar culpas en la propia víctima.
Este tipo de argumentos es el que podemos encontrar en las instrucciones que adoptan quienes se inician como participantes en redes de pedofilia.
Y aquí tropezamos con el problema mayor, ya que desde la aparición de internet los pedófilos no sólo han construido redes clandestinas de distribución de material sexual sobre pedofilia y la cimentación de un nuevo “saber hacer”, sino que también han comenzado a vislumbrarse en espacios públicos sosteniendo el argumento de que la pedofilia no debería entenderse como una perversión, sino como una simple elección sexual, levantando los primeros estandartes sobre este tema entre los movimientos que proponen la aceptación de las distintas maneras de prácticas sexuales.
Como ejemplo puede citarse un partido político de Dinamarca, que incluyó en su plataforma de propuestas la iniciativa de que se considere a alguien sexualmente responsable de sus actos desde los 12 años de edad.
Asociaciones conservadoras de los Estados Unidos proponen igualar el abuso de menores con la homosexualidad o la práctica del cambio de sexo. Esta clase de argumentos “cierra filas” en el derecho máximo a la libertad de expresión e intenta que sea reconocido y legalizado.
La pedofilia ha utilizado la tecnología a su favor, al punto que hace funcionar a la red de internet en una zona libre de servicios destinada a prácticas pedófilas, en donde se ha puesto de manifiesto que para muchos la infancia es un territorio tanto erotizado como disfrutable.
En la actualidad, una significativa porción de los medios de comunicación (audiovisuales en mayor medida, pero también los hay gráficos) funcionan como una gran vidriera que tiene como fin instalar el mercado de consumo sexual en el cual los niños no están exentos.
Es por todo esto que debemos como adultos, padres, ciudadanos catamarqueños, interiorizarnos sobre estas nuevas prácticas, aprender y aprehender la tecnología e internet junto a nuestros niños, nuestros hijos, comprometernos, concientizarnos y debatir sobre la temática.
Internet es una pujante herramienta de comunicación utilizada diariamente por decenas de millones de personas en todo el mundo. Una vez que la dejamos entrar en nuestra vida, en el mismo instante también estamos abriendo surcos sobre temáticas como la pedofilia.

Reconociendo elementos de pedofilia en la web

El mundo virtual está siendo escenario de formas sexuales antes impensadas. Las numerosas, originales e insospechadas maneras están sensibilizando a los gobiernos del mundo y a colectivos que protegen al niño. Son innumerables las denuncias y situaciones que se presentan a diario en la actualidad y de la que miles de mujeres, niñas y niños son víctimas. En pocos años, y con el aumento del uso de internet y de los teléfonos celulares, los casos de pedofilia en el ciberespacio o con el uso de los nuevos dispositivos tecnológicos aumentarán a diario y sus consecuencias para la vida y la libertad de los menores no serán menos graves ni peligrosas que en la vida real.
Los espacios digitales de comunicación son nuevos ámbitos donde millones de adolescentes y menores de edad, apenas levantados de la cama, “regalan” toda la información para que el pedófilo pueda moldear la forma del “objeto” que necesita.
Hay que tener cuidado en la palabra que reproducimos y en la recepción de la misma en la web. ¿Estamos preparados para las consecuencias? ¿Qué ha pasado con este mundo, en donde ahora es necesario para muchos exponer su vida?
La red propone el negocio de la prostitución infantil. Éste mueve más de 16 mil millones de dólares. La red facilita el movimiento de los pedófilos. Internet es la apertura para el acceso instantáneo de pedófilos de todo el mundo que discuten sus posiciones sexuales e intercambian ideas de cómo llevarlas a la práctica.
El intercambio no es sólo sobre temas sexuales sino políticos, (por ejemplo, se discute la edad de imputabilidad), es decir, se elaboran discursos justificatorios sobre sus prácticas. Además, claro está, la posibilidad de poseer otra identidad en la web. Los sitios de pedófilos utilizan códigos y logos de acuerdo con las preferencias. Se estima que cada día en el mundo hay 50 mil personas conectadas tratando agresiva y activamente de atraer a un niño (datos del 2009).
Los especialistas creen que este modo de funcionar esconde o intenta ser un sustrato que logre la legalización de la pedofilia como práctica sexual aceptada jurídica y políticamente.
Lo más importante aquí es entender que la red permite instalar de manera creciente códigos y prácticas que hasta hace poco eran marginales. Lo colectivo no siempre se realiza por el bien, también es una herramienta para hacer daño. La pedofilia a través de la red crea una comunidad sin fronteras que vive alimentándose de imágenes.
También intentan tener posiciones ideológicas al respecto y afirmar cuestiones tales como que los niños son cuidados y protegidos al momento de tener relaciones con el adulto, que así pueden aprender de manera correcta, que nada tienen que ver con los violadores de menores que condenan abiertamente. Es decir, se intenta dar una lógica de moralidad a sus prácticas con el fin de la aceptación. Internet permite la repetición hasta el hartazgo de estos y más argumentos a favor de esta práctica.
La cuestión es entender que la tecnología permite que hoy veamos esas prácticas sentados en el living de la casa: se hacen domésticas y se vuelven cotidianas. Esta situación está generando una inevitable expansión cuantitativa. Se calcula que un 15% de los internautas entre 10 y 15 años ha recibido peticiones sexuales y un 34% ha sufrido acosos online (el número, si lo pensamos, es inmenso). Las acciones más comunes en internet son hablar de sexo, la exhibición y el intercambio de información personal.
Son sobrados los ejemplos sobre la peligrosidad de esta práctica. Es necesario regular el uso de internet, adentrarnos y conocer qué hacen nuestros menores con la red y las nuevas tecnologías. Es compromiso y obligación de toda la ciudadanía y personas adultas, de otra manera, estaremos siempre en desventaja ante tamaña amenaza.

Códigos de pedofilia en la web

En la imagen se pueden apreciar algunos de los principales códigos que usan los pedófilos o buscadores de niños en la red para identificarse y dar a conocer sus inclinaciones y sus búsquedas. En el caso de los dos triángulos, el color elegido es el azul, mientras que en el caso de los corazones se elige el rosa.
La mariposa normalmente usa los dos colores en forma alternada en cada una de sus alas.
Además se suma también la cara un “osito de peluche” de color café. Los pedófilos usan esa imagen como una “carnada” para encontrar niños.

Cómo evitar nuevos casos

En vista de los nuevos casos conocidos en nuestra provincia, en el Valle Central más precisamente, de personas que se valen de internet y redes sociales para acosar menores, algunas recomendaciones para reconocer y evitar situaciones que puedan derivar en episodios peores.
- Evitar concretar citas a través de internet con personas a las que no se conoce. No facilitar la dirección ni número telefónico, ni nombre del colegio al que se asiste ni foto alguna.
- Desconfiar de los “ciberamigos”, recordar que las personas con las que se establece contacto a través de internet no siempre son lo que dicen ser (identidad, datos, etc.).
- No todos los lugares de chat son apropiados para niños y niñas, aun cuando se proclamen “especiales” para ellos.
- No responder jamás mensajes obscenos, fotos inapropiadas o contenidos en que se advierte una insinuación.
- Informar en todos los casos anteriores a los padres.

Reconocimiento de códigos

- El triángulo azul representa hombre que le gustan los niños pequeños (en el caso del triángulo fino) y niños “grandecitos” (en el caso del triángulo de mayor grosor).
- El doble corazón simboliza a mujeres y hombres adultos que gustan de niñas pequeñas.
- La mariposa doble color, es el utilizado por mujeres y hombres que buscan satisfacerse con niñas y niños, da lo mismo mientras sean menores.
A los símbolos anteriores algunos agregan la imagen de un tierno osito color café, de una amplia sonrisa que llama a abrazarlo.
Éste aparece en redes sociales, salas de conversación y foros frecuentados por niños y niñas, a quienes la imagen les lleva hasta sitios donde adultos las invitan a salir o les muestran fotografías de sexo explícito.

A tener en cuenta

Desconfiar de los “ciberamigos” y evitar concertar citas o reuniones con personas que sólo se conocen a través de internet son las prioridades para evitar casos de acoso. Los pedófilos manejan códigos para identificarse.

Benjamín Ascoeta

Comentarios

22/5/2017 | 01:31
#149006
Excelente nota

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