Condenado por violar a su hijastra presentaba una “calidad depredadora”

domingo, 29 de noviembre de 2015 00:00
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El tribunal de la Cámara Penal Nº 3 dio a conocer los fundamentos de la sentencia en la que un hombre fue condenado a 16 aos de prisión tras ser declarado culpable de haber violado a la hija de su pareja, quien producto del aberrante hecho, quedó embarazada. En la sentencia, la víctima, a pesar de que no es su hija biológica, se la considera “hija de crianza”, puesto que el hombre inició una relación con su madre cuando era una bebé.
El juez de la Cámara Penal Nº3, Marcelo Soria, expuso en los fundamentos, a los que adhirieron los jueces Jorge Rolando Palacios y el subrogante Fabricio Gershani Quesada, que en el hombre “existía una calidad depredadora, ya que busca víctimas débiles que no tienen defensa”.
En el documento en el que se explican los motivos de la condena, se hace un repaso de todas las declaraciones vertidas en el debate, de las que trascendió que el hombre, oriundo de Córdoba, donde se desempeñaba como policía, no tenía un trabajo al momento de los hechos, dedicándose a impartir catequesis en la iglesia del lugar.
En el fallo, hacen destacan que el ahora condenado inició la relación con la mamá de la víctima cuando ésta tenía apenas 6 meses, por lo tanto la crió como suya, y posteriormente tuvo con la mujer otros tres hijos varones.
Denuncia

Cabe destacar que los aberrantes hechos salieron a la luz cuando la niña de 13 años le manifestó a su tía lo que venía ocurriendo desde que tenía 11, cuando el padrastro comenzó a forzarla a tener relaciones sexuales.
La niña, en su declaración expresó que le había contado todo a su madre, pero la progenitora no lo tomó en serio.
Las ocasiones en que el hombre quedaba a cargo de los niños eran numerosas, ya que la madre debía ausentarse del hogar porque uno de sus hijos estaba enfermo e internado en la ciudad Capital, por lo que hacía prolongados viajes.
En su relato, la niña aseguró que el padrastro aprovechaba los momentos en que su madre no se encontraba para violarla, incluso durante períodos cortos de tiempo, puesto que aprovechaba que la madre se retiraba a la casa de alguna vecina a tomar mate o si se iba a hacer un mandado.
El hombre lograba que la niña no dijera nada de lo que sucedía generándole temor, ya que la amenazaba con que la echaría de la casa si hablaba de lo sucedido.

Víctima

En su declaración, la víctima brindó detalles sumamente escalofriantes de la conducta de su abusador, ya que también dio a conocer que el sujeto era manipulador y controlador. Le impedía tener vida social e incluso la buscaba en la escuela cuando tenía horas libres, siendo que la única actividad que tenía permitida fuera del hogar era concurrir al establecimiento educativo.
La niña también dijo que cuando el padre comenzó a forzarla a tener relaciones sexuales tenía 11 años, incluso antes de comenzar su período menstrual.
Una vez que éste se suspendió, la adolescente se sintió temerosa, porque pensaba que estaba enferma, pero no fue hasta que le contó los hechos a una tía, y que ésta la llevó a un médico que se enteró que esperaba un hijo: ya llevaba cinco meses de gestación.
Una de las pruebas más contundentes contra el sujeto fue precisamente el análisis de ADN que se realizó a la niña que la jovencita dio a luz, que dieron resultados positivos, apuntando al hombre.

En sus cabales

El informe psicológico practicado al imputado dio como resultado que el sujeto no padecía de desequilibrios mentales, sino que comprendía la criminalidad de sus actos y podía discernir entre lo que está bien y está mal.
Los jueces, teniendo en cuenta el material probatorio existente sobre la causa, la naturaleza de la acción, los medios empleados para ejecutarla, como así también la extensión del daño y peligro causado, a lo que se debe añadir la edad, la educación, las costumbres y la conducta precedente, la calidad de los motivos que lo determinaron a delinquir, la participación en el hecho, las reincidencias anteriores y demás antecedentes y condiciones personales, más allá de que el imputado no contaba con antecedentes penales computables, decidieron declararlo culpable de los deleznables actos y enviarlo a prisión por 16 años.
Cabe recordar que el juicio oral debió suspenderse en varias oportunidades, ya que el sujeto “se empastillaba” el día previo a la audiencia, por lo que debía ser hospitalizado.
El día en que finalmente fue juzgado, fue detenido por orden del Tribunal, para garantizar el proceso que venía eludiendo.

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