Columna de opinión por Rodrigo Morabito*

El flagelo del abuso

martes, 10 de septiembre de 2019 00:29
martes, 10 de septiembre de 2019 00:29

La palabra ABUSO que a su vez deriva del verbo ABUSAR, cuya significación es “Hacer uso excesivo, injusto o indebido de algo o de alguien” o “Hacer objeto de trato deshonesto a una persona de menor experiencia, fuerza o poder” (RAE), lamentablemente es muy común por estos días en relación a las distintas manifestaciones que suele tener el Estado respecto de grupos de personas por demás vulnerables; me refiero, sin dudas, a los niños. 


Múltiples son los factores  que confluyen a que ello ocurra y, sin dudas, muchos de ellos, diría en su mayoría, tienen su origen en esa desidia estatal respecto a las necesidades básicas de la infancia.


ABUSAR, es un forma de MALTRATAR, esto es, “tratar con crueldad, dureza y desconsideración a una persona o a un animal, o no darle los cuidados que necesita”; sin dudas esto no es otra cosa (miremos por donde lo miremos) que VIOLENCIA y, la VIOLENCIA, en cualquiera de sus manifestaciones es INACEPTABLE.


En un país en donde uno de cada dos niños argentinos es pobre y uno de cada diez pasa hambre, niños que se van a dormir con dolor de cabeza y panza por esa falta de alimentación necesaria y básica o que padecen enfermedades tóxicas por comer de la basura o respiratorias por estar a la intemperie, expuestos a fríos extremos o humos perjudiciales para su salud o de piel por los calores intensos a los que se exponen o que deben trabajar para llevar algo de comer a su hogar (en ocasiones sumamente precarios con déficits de saneamiento y hacinamiento) en vez de estudiar, etc.; es una niñez ABUSADA, MALTRATADA, en definitiva, VIOLENTADA y, lo peor de todo, es que el GRAN RESPONSABLE de ello es el mismo Estado. 


Un Estado que en ocasiones se muestra orgulloso de algunos avances, bienes y servicios a los que solo pueden acceder pocas personas pero que, a su vez, le niega techo digno y comida a miles de niños a los que etiqueta “elegantemente” como “personas en situación de calle” y para las que tiene respuestas que solo los vulneran aún más, es un  Estado EUFEMÍSTICO,

INDIFERENTE, ABUSIVO y VIOLENTO,  máxime cuando muestra toda su INTOLERANCIA (por cierto INTOLERABLE) ante las diferentes actitudes y exigencias emocionales de una sociedad que le demanda respuestas inmediatas cuando esas personas carenciadas reaccionan motivadas por esas injusticias a las que el mismísimo Estado somete; me refiero por ejemplo a la “delincuencia juvenil” a la que hay que neutralizar mediante el encierro, a nivel de ciudadanía esta opción es la que prevalece y ello tanto por  razones psicológicas como sociopolíticas; es curioso cómo en el mundo de las injusticias abundan los eufemismos, ergo pareciera que las GARANTÍAS CONSTITUCIONALES y los TRATADOS INTERNACIONALES ratificados, en la práctica, no tienen ningún valor o lo que es peor aún, pareciera que determinados grupos de personas carecen de valor y por ello deben cargar con el padecimiento cotidiano del abuso y la indiferencia de un Estado que con cada día que pasa se torna cada vez más cruel, inhumano y degradante de su niñez, en definitiva, de su futura ciudadanía; si es que en estas condiciones podemos avizorar un futuro promisorio.  


Juez de Responsabilidad Penal Juvenil. Profesor de la Cátedra de Derecho Penal II de la Facultad de Derecho de la UNCA. Miembro de Asociación Pensamiento Penal.
 

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Comentarios

10/09/2019 | 07:45
#0
necesito hablar con el Dr. por favor

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