Habló la mujer atacada a botellazos en zona Sur

“No le guardo rencor, aunque las secuelas quedarán para siempre”

Fue víctima de “Dieguito” en 2019. Habló del abandono por parte del Estado como víctima.
jueves, 10 de junio de 2021 06:00
jueves, 10 de junio de 2021 06:00

Una mujer que el 9 de septiembre de 2019 fue atacada a botellazos por un adolescente, caso que trascendió mediáticamente por sus brutales características, el malestar que generó a nivel comunitario y la indignación hacia el agresor, un menor de edad que desde pequeño tiene graves problemas de adicciones; dialogó con El Esquiú.com para relatar su experiencia.
 “Muchos no están de acuerdo con la condena que se le dio, pero me sentí satisfecha porque no quedó en la nada y se hizo justicia. No le guardo rencor”, dijo en relación a “Dieguito”, como este medio lo identificara para proteger su identidad por ser menor de edad.


Valeria Risso, quien ayer se reunió con el juez Rodrigo Morabito para hablar de la sentencia contra su agresor,  relató cómo ocurrió el ataque que hasta el día de la fecha le ha dejado graves secuelas. “Primero, yo soy estudiante de un profesorado y no una docente como se publicó y ese día volvía del instituto. Bajé del colectivo en horario nocturno, tipo 12 menos cuarto y lo vi (al agresor). Lo conocía del barrio por distintos delitos”, expresó Valeria, indicando que el adolescente en una ocasión le había robado a su hijo, pero luego le devolvió lo sustraído. 


“Cuando me di cuenta que estaba, me empecé a apurar, pero me alcanzó. Le decía que no tenía nada, solo el celular y una mochila con apuntes, que sólo para mí tiene valor. Él estaba inhalando de una bolsa adelante mío y era obvio que estaba bajo los efectos de la droga. Se molestó, cambió de expresión y me dio un golpe muy fuerte en el oído derecho, no podía reaccionar, me volvió a golpear. Intenté gritar y no podía, pero volvió a golpearme. Recién ahí veo que me estaba pegando con el cuello de una botella”, expresó, sí recordando que el ataque cesó porque un vecino se acercó a asistirla.

Larga y costosa recuperación

“Una semana estuve internada, pero lo más lento fue la recuperación”, contó la estudiante indicando que fue sometida a una importante cirugía. El brutal ataque le causó cortes en algunos nervios faciales, debieron suturar la mitad de su boca y recibir rehabilitación  con una quinesióloga, además de efectuarse distintos estudios. También se vio comprometida su audición.
“Me afectó mucho porque mis estudios se basan en la pronunciación (cursa un Profesorado de Inglés) y no podía hablar. Tuve que dejar mi trabajo en una casa de familia, no contaba con recursos para costear todos los gastos médicos y no tenía obra social”, relató, agregando que también estuvo medicada psiquiátricamente, ya que sufría ataques de pánico.


En este sentido, la sobreviviente indicó que si bien recibió una excelente atención en el Hospital San Juan Bautista, no obtuvo ninguna asistencia más por parte del Estado y tuvo que conseguir órdenes prestadas para hacer terapia psicológica, “pero después no tuve ningún tipo de ayuda ni contención por parte del Estado, quedé abandonada. Tenía que mantener a tres hijos y sin trabajo. Afortunadamente, me ayudó mi familia, amigos y conocidos y gente que se solidarizó conmigo, a los que les agradezco infinitamente”.


“Fui a Asistencia a la  Víctima y me contestaron que si podía, consiga ayuda particular, porque mediante ellos era difícil”, dijo. También contó que apostaron en su casa consignas policiales para su protección. “El personal de la comisaría Sexta se portó más que bien, fueron muy humanos”, reconoció también.

Proceso judicial
Con respecto a la reunión con Morabito, la joven explicó que se acercó “para sacarme las dudas. Me informé sobre la sentencia,  la condena y cómo fue el proceso. Era una cosa que tenía pendiente y me sentí muy escuchada. Necesitaba esto para ir cerrando este capítulo”, dijo, destacando que “yo a él no le tengo rencor. Solo espero que esta condena que está cumpliendo le sirva para recibir ayuda”, expresó en relación a los cinco años de condena que recibió el joven al cumplir los 18 años.
“Yo sabía que desde chico él estuvo a la deriva y tiene problemas de adicciones, por verlo en el barrio y por publicaciones en los medios y me enteré por el doctor Morabito que había dos sentencias en las que se pedía intervención del Estado para ayudarlo a salir de eso, pero no se hizo nada y tuvimos que llegar a esto”, lamentó.


“Tiene casi la edad de mi hijo, para mí es una criatura. No soy una persona rencorosa, pero no justifico la acción violenta”, expresó, añadiendo que “yo pasé por una relación con violencia de género y me estaba recuperando cuando pasó esto. Ha sido muy difícil”.


El testimonio de la mujer pone de manifiesto las falencias del Estado en cuanto a protección y contención para las víctimas de hechos violentos y también de su ausencia en casos como los de “Dieguito”, quien desde  los 8 años sufre de adicciones y está en conflicto con la ley.


“Aún siento miedo y sufro. Mi cara no volverá a ser la misma. Sólo espero que este chico logre enderezarse en la vida” reflexionó, aunque las cicatrices de su rostro y las secuelas seguirán presentes por el resto de su vida.

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Comentarios

10/6/2021 | 15:47
#1
Esta nota debería ser tapa en los medios. Muestra la nefasta realidad que se vive en esta provincia: 1 Dos víctimas -el menor adicto y la mujer agredida- olvidados y desdeñados por el Estado en su atención y contención. 2. La víctima misericorde con su victimario, perdonándolo. 3 Un Gobierno a cargo del Estado al que solo le interesa atender negocios y enriquecer también a familiares y amigos. 4. Una salud y asistencia pública olvidada y abandonada a su suerte, mediáticamente dedicada a resaltar sus logros con la peste. 5.....
10/6/2021 | 15:32
#0
Todo es un desastre...Estoy convencido que esta víctima, como otras tantas, eligió en las elecciones a los anteriores y actuales gobernantes que manejan el Estado que la abandonó y generalmente solo los tiene en cuenta cuando están en campaña. Así es nuestro peronismo y la política catamarqueña que sólo se limita a hacer caridad con los pobres de nuestro pueblo que deben mendigar por salud y comida.
10/6/2021 | 11:41
#-1
Yo no lo perdonaría jamás. El perdón es lo que buscan los abogado y jueces garantistas, pero estos delincuentes, potenciales asesinos, no lo merecen

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