Tarjetas clonadas

Extraditaron de Tucumán a una mujer por las estafas del empleado del correo

Se trata de Sandra Estefanía González, quien sería la pareja de Sebastián Carabajal, el otro detenido, también oriundo de Tucumán, que fue puesto tras las rejas en un control vehicular en junio pasado.
jueves, 11 de enero de 2024 00:56
jueves, 11 de enero de 2024 00:56

La investigación por las estafas virtuales con tarjetas clonadas que inició en marzo del año pasado con la detención de Paulo Silva, un empleado por ese entonces del Correo Argentino, sucursal Catamarca, sumó ayer a una tercera detenida. 

Así fue confirmado a El Esquiú.com por voceros judiciales, quienes señalaron que la detención se materializó en la vecina provincia de Tucumán, por lo que en la mañana de ayer una comisión policial local viajó hasta San Miguel de Tucumán y extraditó a la sospechosa.

Se trata de Sandra Estefanía González, quien sería la pareja de Sebastián Carabajal, el otro detenido, también oriundo de la provincia de Tucumán, quien fue detenido en un control vehicular en el mes de junio del 2023 en la Ruta N°9 de la provincia de Santiago del Estero.

La fiscal en feria, Dra. Gabriela de Marco, ordenó ayer a la tarde el traslado de González desde la Comisaría de la Mujer al edificio de la Fiscalía General para la indagatoria de imputada. Sin embargo, minutos antes del inicio de la audiencia, la detenida pidió ser asistida por un abogado particular, debiéndose suspender la medi-da. En un principio, la detenida iba a ser defendida por la defensora oficial en feria.

Las mismas fuentes comentaron que la mujer detenida comparte con Silva y Carabajal la supuesta comisión del delito de “estafa mediante el uso no autorizado de los datos de una tarjeta de débito continuada -tres hechos- y “estafa cometida mediante el uso no autorizado de los datos de una tarjeta de crédito continuada”.

Cabe recordar que el modus operandi de la banda era primero ejecutado por Silva, que según pudieron establecer los investigadores, constaba en captar los plásticos de las tarjetas de crédito y de débito, aprovechando su trabajo como cartero. Luego, abría los sobres de las correspondencias, les sacaba fotos a las tarjetas con sus datos y, luego, usando un periférico -elemento que se conecta a través de un cable USB a una computadora- copiaba la cinta magnética de estas. 
Una vez clonadas las tarjetas, el empleado volvía a cerrar los sobres y los entregaba a los destinatarios. 

Transcurrido un tiempo prudencial, es decir, después de que el verdadero dueño de la tarjeta la activara, Silva compartía la información con sus cómplices Carabajal y González, quienes introducían las tarjetas al circuito de ciberestafadores a nivel nacional y operaban con estas. 
 

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