Comentario Político

lunes, 18 de octubre de 2010 00:00
lunes, 18 de octubre de 2010 00:00

Vapuleado por las declaraciones del Gobernador Eduardo Brizuela del Moral, que lo acusó nada más y nada menos que de actuar en connivencia con los anteriores dueños de EDECAT, la autoridad del ENRE salió a responderle al primer mandatario. Augusto César Acuña, con ánimo tranquilo, hizo saber a su círculo cercano que no tenía la menor intención de echar más leña al fuego, de agrandar el escándalo ni mucho menos de aparecer en actitud desafiante hacia el jefe del Estado provincial, pero aún así consideró necesario aclarar algunos puntos de buen modo y fijar posición en el conflicto. No es para sorprenderse… como abogado, Acuña conoce muy bien aquel proverbio latino que enseña “qui tacet consentire videtur” (el que calla, otorga), y no podía guardar silencio ante tamaña acusación.


Ocurre que, quien más quien menos, todos los funcionarios tienen la piel curtida a la hora de recibir críticas, y saben que los cuestionamientos y los ataques, justos o injustos, son parte del reglamento no escrito de quien se anota en el juego de la política. Pero cuando el dedo acusador es el de la mano del Gobernador, hasta el más experimentado se incomoda. El “Mocho”, como se lo conoce desde sus años de militante boinablanca, decidió entonces oponer la lógica para desactivar los dardos de Brizuela.


Recordó así que desde su asunción en el ENRE castigó tantas veces a EDECAT que la convirtió en la empresa más multada del país, por montos que ubica en una cifra superior a los 60 millones de pesos. Acuña apeló también a las metáforas para utilizar un conocido refrán y retrucarle a Brizuela: “Si en mi desempeño se me juzga como el zorro en el gallinero, quiero decirle Sr. Gobernador, que las gallinas estaban en otro lado. Sería un delito de imposible ejecución”. Lo que sutil y hábilmente sostiene Acuña es que él no podría haber actuado solo de manera irregular, porque todos los movimientos realizados con la empresa, en especial aquellos relacionados con la disolución del vínculo con la provincia, emenaron del propio Ejecutivo con aval de la Legislatura. Claro que, multas al margen, en cuanto a inversiones acordadas EDECAT nunca cumplió, y quienes lo pagaron fueron siempre los usuarios.

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