Comentario Político

miércoles, 20 de octubre de 2010 00:00
miércoles, 20 de octubre de 2010 00:00

El febril ritmo que caracterizó las últimas jornadas del Partido Justicialista, con centenares de carpetas entrando y saliendo de las oficinas de la Junta Electoral, dejaron mucho más que anécdotas entre candidatos que se subían, se bajaban, se amigaban, confirmaban o desmentían su partcipación en las controvertidas internas. Hubo reuniones a puertas cerradas, quejas, encontronazos y protestas, entre las cuales no faltaron denuncias por la supuesta continuidad de trámites por fuera de los plazos establecidos. Ahora que resta apenas un puñado de días para la elección, y todas las nóminas fueron definidas, la lógica indica que deberían calmarse los ánimos. Sin embargo, puede ocurrir todo lo contrario, si es que se comprueban algunas travesuras que son comentadas discretamente entre compañeros de varias batallas partidarias. Al parecer, hubo picardías que podrían derivar en tremendos escándalos, como la falsificación de una firma imposible de ocultar, nada más y nada menos que por un detalle grotesco: quien supuestamente estampó su rúbrica ni siquiera habría estado en el país en la fecha en que se elaboró el dudoso documento. De confirmarse la maniobra, que constituye un delito, el panorama pasará de castaño a oscuro en cuestión de segundos, y ante esta posibilidad habría un candidato que ya está tomándose la cabeza de preocupación. Deslindar responsabilidades será imprescindible para seguir adelante.

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