Columna Política

domingo, 03 de octubre de 2010 00:00
domingo, 03 de octubre de 2010 00:00

Después del papelón de la Hostería de El Portezuelo, que terminó con el “seccionamiento de la cabeza” de Catalina Krapp, las cosas han vuelto a la calma dentro del radicalismo. El gobernador ha pedido a sus funcionarios que no dejen grietas en su gestión y ataquen focos de corrupción en ciernes, a tiempo que se trabaje pensando en los tiempos electorales que se avecinan. Pero mientras miran de soslayo el espectáculo medio circense que, por estos días, ofrece el peronismo, hay también algunos problemas que pueden tener solución o explotar con virulencia. Andalgalá y Valle Viejo siguen siendo objeto de múltiples preocupaciones y, mientras se busca las mejores alternativas para salir del atolladero, hay afiliados que, en voz baja, reclaman una pronta convocatoria de la Convención Provincial.


En realidad ya existe mora en el llamado a la Convención. De acuerdo con la Carta Orgánica, los convencionales debían haber discutido la constitución del organismo en agosto, pero voces autorizadas indican que el aplazamiento de debe a la necesidad de acomodar el Partido, férreamente, antes de establecer cualquier debate que, por la superposición de criterios o pedidos destemplados, pueda terminar en alguna pelea poco saludable para “la parsimonia” que se requiere. Por ejemplo, a nadie escapa que la oposición jalilista, apenas se reuna la Convención, vaya dejar escapar la posibilidad de solicitar elecciones internas para cargos electivos. Que nadie dude que el petitorio será rechazado por la mayoría renovadora-castillista, pero no deja de provocar turbulencias que alteran la sintonía radical. También se puede hablar del posible tercer mandato de Brizuela del Moral, de la eventualidad de que Ricardo Guzmán sea el sucesor o que alguien se despache con alguna acusación o hecho controversial. Lo formal, elegir las autoridades de la Convención o ratificar la continuidad del Frente Cívico y Social, está totalmente asegurado.


Aparte de las discusiones, pocas por cierto, que pudieren existir por los cargos más apetitosos de la mesa del poder, ya existe una precandidatura en firme dentro del Frente Cívico y Social. Se trata de la de Roberto Reyna que, bajo el lema “por una nueva alternativa”, ha lanzado su campaña “Concejal 2011” a través de un colorido almanaque de mano. Con firme apoyo familiar, de cierta militancia, algunos medios importantes y el guiño de un alto pope radical, el hombre ha confiado que luchará hasta las últimas consecuencias para apoderarse de la candidatura que podría llevarlo, hasta el año 2015, a captar una poltrona en el recinto de calle Rivadavia al 1100.
 

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