La Rioja podría frenar una obra clave del Gobierno catamarqueño

El jueves pasado hubo un encuentro entre autoridades de ambas provincias. Irían a la Justicia.
domingo, 03 de octubre de 2010 00:00
domingo, 03 de octubre de 2010 00:00

La famosa línea de 132 KV que el Gobierno catamarqueño anuncia como una verdadera solución para los crónicos problemas de energía que se padecen en el Valle central, amenaza con convertirse en un dolor de cabeza para el Gobernador Eduardo Brizuela del Moral.
Ocurre que el anuncio de los avances hacia la concreción de la obra puso en alerta al Gobierno de La Rioja, que se siente avasallado y teme ser perjudicado directo en la historia.
El trabajo de mejora energética, conocido aquí como la línea San Martín-Catamarca, fue anunciado hace largo tiempo, pero por una u otra razón la obra siempre se demoró. Dos años después de lo previsto, el último mes de agosto, finalmente se hizo el llamado a licitación de esta obra, que según el discurso oficial es la nave insignia del plan para solucionar los problemas energéticos de los usuarios catamarqueños.
Catamarca ya invirtió varios millones para comprar el cableado de la primera etapa, y con ellos planea hacer una nueva vinculación al Sistema Interconectado Nacional, lo que una vez en marcha podría duplicar el ingreso actual de energía.
Pero la noticia no cayó nada bien en La Rioja, y se planteó incluso en ámbitos legislativos. El diputado Oscar Chamía fundamentó el envío de comunicaciones a la Función Ejecutiva, para que a través del organismo pertinente, interponga un recurso urgente ante el ENRE (Ente Nacional de Regulación de Energía) para que “resuelva el usufructo arbitrario de la doble terna de 132 KV en el tramo Recreo-La Rioja”.
Y el Ente Único de Control de Privatizaciones riojano (EUCOP) tomó cartas en el asunto, al igual que la distribuidora de La Rioja, EDELAR, empresa que hizo un planteo ante el ENRE nacional por presumirse perjudicada.
EDELAR, una firma de capitales norteamericanos, distribuye electricidad en La Rioja, San Luis y Salta. A diferencia de lo que ocurre en Catamarca, los riojanos no sufren problemas de suministro, y temen que si Catamarca usa la línea afectará esa calidad de servicio, sobre todo en el área industrial.
Ocurre que La Rioja se abastece de dos líneas, la de 132 KV y la de 500, llamada línea minera, que inauguró Nación hace dos años. Pero esta última todavía no está habilitada. Y los riojanos quieren seguir teniendo pleno uso de la primera, entre otras cosas, porque sostienen que el tramo que va desde Recreo les pertenece. Y hasta aseguran que la obra catamarqueña ni siquiera obtuvo la factibilidad técnica del organismo competente.
El jueves pasado hubo un encuentro entre autoridades de ambas provincias en La Rioja, y allí se aseguró que nadie quiere generar “un conflicto político”, pero el conflicto ya existe.
Extraoficialmente, se asegura que la moción de Chamía será aprobada en la Legislatura, y con esa herramienta el gobernador Luis Beder Herrera podría movilizar una presentación en la Justicia Federal de La Rioja para frenar la obra catamarqueña.
Puede que esta pelea judicial se evite, y La Rioja hasta facilita el camino sugiriendo que se plantee un inconveniente “técnico”. Pero lo cierto es que sólo se mantendrá la paz si la obra no avanza.

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