Km 20/10

miércoles, 06 de octubre de 2010 00:00
miércoles, 06 de octubre de 2010 00:00

Los gastos de la OSEP, lo repetimos, son motivo de estudio y profunda preocupación entre los funcionarios. Hasta el mismísimo gobernador habría reparado en su exhorbitancia y, por ello, le habrían comunicado a los prestadores las necesidades de un control más severo para poder reducirlos. En número redondos, por lo que pudimos saber, la obra social eroga dentro de la provincia unos tres millones al mes y casi lo mismo, otros tres millones, en los enfermos que deriva allende nuestras fronteras. Semejante cantidad de dinero se aplica, según nos explicaron, por varias razones. Una de ellas es que algunas prestaciones no se realizan aquí y la derivación, en esos casos, es inevitable. Las restantes también se llevan los dineros públicos, pero se enmarcarían dentro de las derivaciones evitables, sobre las que sí se podría conseguir algún ahorro.

Para hacer realidad esta posibilidad de ahorrar, hay varios aspectos a analizar: a) la cultura instalada de “hacete ver en Córdoba”; b) médicos excesivamente complacientes a una demanda irracional de parte de afiliados que, al parecer, no se dan cuenta que el sistema es solidario y el malgasto perjudica al conjunto; c) la actitud de algunos miembros de la OSEP que clásicamente, por lo bajo, recomiendan “pedí la derivación, yo te la agilizo”. Hay de todo. Tampoco faltan las derivaciones no justificadas, con amparo desde lo político o desde la conexión familiar. Por imperio contrario, lamentablemente, el ciudadano sin padrinazgo alguno, puede tener necesidades reales de derivación, pero le ponen todos los escollos. Más claro que un límpido cielo eso que le llaman discriminación.

Lo concreto es que la OSEP, sola, no puede revertir la tendencia. Por esta razón creó un Comité de Derivaciones que analizará caso por caso. Del mismo participan, además de las autoridades, representantes del Círculo Médico y de los sanatorios. Sobre este punto debemos ser claros: si funcionaran bien todos los mecanismos de control, la OSEP no necesitaría de ningún Comité. Esperemos que la racionalidad logre suprimir los gastos injustificados, que crecieron por un sistema donde el amiguismo y los prejuicios se impusieron sobre las conductas regidas por la correcta práctica médica.
 

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