KM 20/10

viernes, 19 de noviembre de 2010 00:00
viernes, 19 de noviembre de 2010 00:00

La elección en la ATECA, prevista para el 17 de diciembre, amenaza con convertirse en una lucha sin cuartel en procura de capturar la conducción gremial. Los acontecimientos de los últimos tres meses, como nunca antes había ocurrido, han crispado los ánimos y el nivel de discusión tiene hoy una virulencia muy parecida a la que impera, a la hora de discutir espacios de poder, entre los partidos políticos. Por ejemplo, la candidata opositora Nancy Quiñónez no se anduvo con remilgos al momento de lanzar su campaña con vistas a los comicios del mes venidero. Sin siquiera mencionar algunas propuestas, dijo que en caso de resultar electa habrá de inspeccionar a fondo a la gestión anterior, en referencia a los movimientos administrativos que existieron durante el mandato de la dupla Dumeni de Rueda-González.

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La respuesta no se hizo esperar. A horas del anuncio de Quiñónez, fue Carlos González quien salió a decir lo suyo. Y la verdad es que tuvo una expresión bastante poco feliz. Dijo textualmente “Que hagan lo que deseen (en relación a eventuales pedidos de auditoría o revisión de cuentas), pero ellos tampoco están limpios”. Sin duda, se trata de un lapsus muy peligroso, ya que detrás de las palabras hay una virtual autoincriminación en la que incluye a sus propios compañeros de ruta. ¿O cómo debe entenderse el “ellos tampoco”?

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González, además, lanzó dardos envenenados contra el adjunto de la alianza contrincante, Marcelo Cáceres, de quien dijo que tiene denuncias y actuaciones administrativas en su contra por supuesto mal manejo de dineros públicos. Pero González no se quedó allí, sino que, al ser desplazado como candidato, se considera discriminado y piensa reclamar sus derechos en la Justicia. Este, en general, es el presente de un gremio que se desangra en peleas intestinas.
 

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