Breves

martes, 23 de noviembre de 2010 00:00
martes, 23 de noviembre de 2010 00:00

Es inminente la inauguración del “Coloso del Norte”, el estadio que ha construido el gobierno provincial con fondos provenientes de la minería y que, conforme a lo inicialmente planificado, viene a sumarse a un complejo conjunto con el Predio Ferial y la Ciudad Judicial, un proyecto contemplado para el futuro. Criticado agriamente por varios sectores o alabado por quienes tienen afinidad con el gobierno, hay que aceptar que el estadio de fútbol es una realidad y lo más sensato es cuidarlo, utilizarlo de la mejor manera y mantenerlo de forma tal que perdure en el tiempo. En días más, la redonda comenzará a rodar en el verde rectángulo del “Coloso” y los comentarios, buenos o malos, comenzarán a formar parte del pasado. Por ello precisamente, conviene pensar en positivo.

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Lo que nadie puede discutir sensatamente es que la construcción de este coloso se contradice con la pobre situación de los clubes locales que enfrentan una realidad más que preocupante, producto de un proceso de debilitamiento que lleva años. Se mantienen por la ayuda del mismo Estado, la eximición de los impuestos y, fundamentalmente, el accionar invalorable y casi empecinado de pequeños grupos de dirigentes y socios que buscan preservar la historia, los afectos, los recuerdos y las vivencias de vecinos y barrios que tienen una gran referencia en la institución deportiva de cada sector.

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Pocos son los clubes con vida propia y actividades permanentes para niños, jóvenes y adultos de ambos sexos, como ocurría en otros tiempos. Hoy quedan infraestructuras semivacías o descuidadas que, en algunos casos, son alquiladas para bailes, depósitos de mercadería e inclusive como decrépitas playas de estacionamiento. Otras están directamente abandonadas. De esta dicotomía clubes-estadio, sería muy bueno que se ocupara la Secretaría de Deportes, de cuyas buenas intenciones no dudamos.
 

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