Comentario Político

lunes, 08 de noviembre de 2010 00:00
lunes, 08 de noviembre de 2010 00:00

Pasó la interna y, ahora, llega el momento de “acomodar los melones en el carro”. Hacerlo es enfrentar la realidad cruda y muy triste que ofrece el peronismo al conjunto de la sociedad. Esta misma interna, que no sabemos quien puede llegar a festejar, determinó un hecho excepcional: la división de la oposición con una antelación nunca vista. Efectivamente es así. En numerosas elecciones provinciales, la ruptura surgía al momento de cerrarse las listas. Allí aparecía la sorpresa, alrededor del MAP, la Independencia Federal, la Opción Provincial y tantos otros desprendimientos que tiene una oposición largamente enferma, incorregible y poblada de mercenarios que, desde hace años y años, medran con la política, con una banca o con los arreglos espurios que acostumbran a llevar adelante con el gobierno.

******

Si las elecciones provinciales, como se presume, se convocan para marzo, el peronismo anuncia que, después de la interna de ayer, va dividido con cuatro meses de anticipación. Si la disputa pasa a octubre, el anuncio será de casi un año. Todo muy lamentable, porque las voces de unidad son simples anhelos. Los candidatos electos del PJ, sean los de Moreno o Saadi, no se moverán de sus puestos y el Frente para la Victoria hace rato que ha decidido ir por cuenta propia, a suerte y verdad. Si finalmente se decreta la derrota de Ramón Saadi, por si fuera poco, rondará la amenaza que se presente a las provinciales con su desvencijado MAP.

******

En suma y síntesis. La interna del peronismo, lejos de históricas batallas como la de 1982, cuando Saadi se consagró candidato, o la 2003, cuando Luis Barrionuevo capturó el Partido y la candidatura a gobernador, no agrega nada y favorece totalmente a los planes del radicalismo que, con Brizuela del Moral o sin Brizuela del Moral, hoy por es gran candidato a retener el poder. Por cierto que la política es una actividad que siempre ofrece posibilidades de negociar y nadie puede discutir, aunque sea remotamente, que el peronismo pueda hacerlo. Pero que llegue a un acuerdo es poco menos que una quimera.
 

Comentarios

Otras Noticias