Comentario Político

lunes, 13 de diciembre de 2010 00:00
lunes, 13 de diciembre de 2010 00:00

El otorgamiento del famoso “regalo de fin de año” a los agentes de la Administración Pública provincial, parecía asegurar un cierre de 2010 relativamente tranquilo para el Gobierno provincial. Neutralizado el conflicto del sector Salud desde hace varias semanas, ocupados los docentes en sus propias batallas internas por el control del gremio, superado el reclamo de los viales, todo parecía encaminarse para cerrar el año sin mayores descontentos, con la excepción de algunos petitorios puntuales por los que insisten, por ejemplo, ordenanzas y beneficiarios de planes de empleo que quieren pasar a planta.

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Este “adicional” que se otorga por única vez, es un invento del propio Eduardo Brizuela del Moral que desde su primera concesión genera expectativas todos los años, y esta vez fueron todas buenas noticias, ya que no sólo decidió otorgarlo sino que lo elevó a 300 pesos por empleado, una cifra nada despreciable para la mayoría de las economías hogareñas. Dolores de cabeza para los intendentes al margen, la decisión del Gobernador apuntaba a transitar los últimos días de 2010, nada menos que el preludio de la campaña electoral del año próximo, con la gigantesca masa de empleados públicos contenta.

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Pero siempre algo puede salir mal, y ahora el Gobierno se encuentra ante un panorama impensado, con cortes de calle, paros y protestas en muchísimas reparticiones. ¿Cuál es el origen de tanto malestar? El adicional otorgado -esta vez sin bombos ni platillos- a un selecto grupo de empleados, precisamente los que dependen de la Secretaría privada de la Gobernación. El beneficio, adelantado por El Esquiú, varía entre 560 y 1.300 pesos según la función, lo cual hasta cuatriplica y torna insignificante el “regalo” de fin de año que reciben los demás. Ley pareja no es rigurosa, dice el refrán, pero cuando hay privilegios y diferenciaciones tan notorias, los reclamos surgen solos y no hay quien los detenga.

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