EL SECRETARIO

sábado, 21 de agosto de 2010 00:00
sábado, 21 de agosto de 2010 00:00

La interna, o mejor dicho la posible interna del 31 de julio, refleja con fidelidad lo que es el Partido Justicialista desde que, por decisión de Carlos Menem, perdiera la conducción de la provincia, allá por el año 1991. La anarquía es la característica saliente y los esfuerzos por lograr la unidad son contradictorios con los procederes de los dirigentes que, jamás de los jamases, dejan de lado sus apetencias personales a favor del bien general o la uniformidad del partido de oposición. De esta forma, según los analistas más profundos, la bendita interna de la que tanto hablan y por la que se estudian infinitas estrategias, hasta podría postergarse o hacerse en condiciones tales que sea imposible sellar la unidad. Cualquiera de estos escenarios sería un bochorno más porque, como se recuerda, la elección ya registra una suspensión, la del 4 de abril del presente año. Aquella vez, el problema era exactamente el mismo: a pesar de ser convocada con seis meses de antelación, hasta el momento de bajarla de la agenda, se discutían las reglas de juego. Como para creerle a Borges: “los peronistas son incorregibles”.

 

Una muestra cabal de la incoordinación y la falta de acuerdos entre los peronistas fue la interpelación al ministro de Gobierno, Javier Silva, concretada el pasado miércoles. Tras prometer un debate que llegaría hasta el hueso y pusiera en el tapete el tema inseguridad, que existe y es grave, a la hora de la verdad el interrogatorio de la oposición orilló el papelón. Resultado final: el ministro salió más fortalecido de lo que, seguramente, él mismo pensaba.

 

Las diferencias de metodología y estrategia con que se trabaja dentro de la bancada del Frente Cívico ha mellado las relaciones entre sus integrantes. Desde hace bastante tiempo la diputada Marita Colombo no estaría participando de las reuniones de bloque, por las diferencias internas que tiene con el presidente, Juan Pablo Millán. Según algunos allegados, la ex senadora nacional no está de acuerdo con la estrategias del trío Millán-Rubén Herrera-Daniel Andrada. En la misma postura se anotaría Silvina Acevedo. La tensión existente quedó demostrada durante la interpelación a Silva. Colombo le agradeció su presencia diciendo que “acá (por la Legislatura) no se comen ministros”. Millán, por contrario imperio, trató hasta último momento de evitar que Silva pisara el recinto.

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