Columna Política

domingo, 29 de agosto de 2010 00:00
domingo, 29 de agosto de 2010 00:00

Las recientes declaraciones de Víctor Luna, referidas a la candidatura a gobernador de Brizuela del Moral, generaron polémicas varias. No solamente provocaron un sabor amargo entre quienes están cerca de Ricardo Guzmán, el intendente capitalino que también aspira a ocupar el Sillón de Avellaneda y Tula, sino que hicieron avizorar una perspectiva no querida y que trajo aparejada, en otras ocasiones, peligrosas secuelas institucionales. El senador por La Paz, aparte de avalar un tercer mandato del gobernador, que es perfectamente legal y acomodado a la letra constitucional, ha dicho por ejemplo que Guzmán podría usar una artimaña (digamos una trampa y dejemos de lado los eufemismos) para seguir siendo intendente, a pesar de que la Carta Orgánica Municipal prohíbe expresamente un tercer periodo.

 

Cuál es la sesuda propuesta de Luna en su cerrado mundo del “todo vale”, un partido que juegan muy bien los que llevan el autoritarismo en la sangre. Que Guzmán, simple y sencillamente, deje de lado pretensiones que lo exceden y que pida a la Justicia que le avale un tercer mandato, porque no hace mucho tiempo hubo un intendente, el pomanense Francisco Gordillo, que sí pudo hacerlo. Por supuesto, Luna olvida que Pomán no tiene la Carta Orgánica que sí tiene la Capital, y que la Carta Orgánica es a nivel municipal lo que la Constitución es a nivel provincial. Por si fuera poco, no tiene en cuenta que en 1999 hubo un verdadero escándalo por el tercer mandato municipal de Brizuela del Moral que, al menos entonces, argumentó que la Carta Orgánica se aprobó mientras él cumplía el primer mandato, lo cual era tan cierto como discutible.

 

La pregunta que viene, sobre la tramposa pretensión del senador Luna, es obvia. ¿Aceptaría Ricardo Guzmán, que es abogado y cuida los detalles hasta extremos inimaginables, violar la ley para seguir prendido en un cargo? Nos parece improbable, como también resulta improbable que la Justicia apruebe semejante desatino. Para los memoriosos, sobre este espinoso tema, habría que recordar el escándalo que generó la polémica habilitación del segundo mandato (ni siquiera era el tercero), en 1987, de Ramón Saadi. Sólo para el final, a Luna le refrescamos la frase célebre de Fray Mamerto Esquiú: “Obedeced señores, sin sumisión no hay ley”.

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