Columna Política

martes, 14 de septiembre de 2010 00:00
martes, 14 de septiembre de 2010 00:00

La interna radical no es el “rojo vivo” que lacera la epidermis de la oposición provincial, ni mucho menos, pero igual hay disidencias como no existían en otros tiempos. La elección para cargos partidarios del pasado 6 de junio arrojó resultados contundentes pero, de cualquier forma, parecen no haber creado las condiciones para el consenso. Aquella añosa idea que “tras el recuento de votos sólo importa quién es el ganador y los demás son perdedores”, no se acopla a la actualidad radical. Por empezar, los socios mayores –brizuelistas y castillistas- no sintonizan de la misma forma a la hora de pensar en la re-reelección del gobernador y, por si fuera poco, existe como una interna complementaria dentro del sector que respondía al senador Oscar Castillo. Algunos celestes, o ya ex celestes, apuestan a que siga Brizuela del Moral, pero un grupo importante levanta la candidatura del intendente capitalino, doctor Ricardo Guzmán.


Los perdedores de la interna partidaria, mientras tanto, no se resignan a que funcionen mesas chicas o consensos teledirigidos para elegir los postulantes radicales. Por el contrario, cada uno de ellos apuesta a realizar otra elección, esta vez para cargos electivos, lo que en realidad es apenas un simple anhelo o una forma de anticipar que no se aceptarán candidaturas impuestas. Lo seguro es que, hasta 2011, no habrá más internas en la Unión Cívica Radical, como también es seguro que alcanzar acuerdo costará más que en años anteriores. A pesar de todo, desde las usinas políticas del frente gobernante, estiman que los primeros días del año venidero surgirá la gran fumata.


Dentro del contexto general, las tensiones mayores de los radicales se evidencian en distritos muy importantes como Andalgalá y Valle Viejo, precisamente los dos en que perdió el binomio renovador-castillista. En la “Perla del Oeste”, la mezcla de las cuestiones partidarias con las políticas mineras, ha abierto una herida tan profunda que resulta muy difícil pensar, en términos de organización, en un futuro promisorio. Por los pagos chacareros el panorama no es el mejor. Allí está el intendente Jalile, que representa la primera minoría partidaria y viene de ganar, con absoluta contundencia, la interna del 6 de junio. Por ello, y no por otra razón, no ceja con sus petitorios.

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