Columna Política

miércoles, 15 de septiembre de 2010 00:00
miércoles, 15 de septiembre de 2010 00:00

La proximidad de las elecciones, provinciales y nacionales, condiciona prácticamente todas las actividades. Los partidos políticos programan internas o tejen estrategias para evitarlas; en los organismos del Estado las cuestiones administrativas, conforme a las circunstancias, se apuran o se demoran, y ni que hablar de las cámaras legislativas, donde está la flor y nata de la política, esto es, los representantes del pueblo. Allí se tejen las más asombrosas maniobras y casi nada es producto de la casualidad o de los tradicionales ritmos legislativos. Por eso los ciudadanos, al menos aquellos que siguen los sucesos políticos, tienen que tener las antenas paradas para poder comprender las acciones legislativas. Sin ir más lejos, el escándalo reciente de los eventuales cobros indebidos, a los pocos días de haber saltado a la consideración pública, quedó teñido de matices políticos.


El primer misil que lanzara el diputado Millán dio toda la impresión de que fue apuntado hacia territorios enemigos. Concretamente hacia el peronismo que maneja la Cámara Baja, o a los radicales que los acompañan. Hasta aparecieron listas diversas para graficar los hechos, pero en momento alguno hubo precisiones. El embrollo fue más grande cuando se reflotaron hechos del pasado que podían complicar a los propios denunciantes que, como es de suponer, retrocedieron en la acción. Sin embargo, si es que realmente se trata de jugadas políticas para desa-creditar al otro, el escándalo puede tomar otras derivaciones, quizá impensadas.


El caso es que las famosas listas que se dieron a conocer incluían personas que, supuestamente, habían cobrado varios meses sin haber trabajado. Algunas de ellas, desde ya podemos adelantarlo, podrían accionar hasta judicialmente porque desconocían los hechos denunciados o algunas maniobras que pudieron llevarse adelante utilizando sus nombres. Al menos dos de estas personas afirmaron, tajantemente, que ellos ni firmaron recibo alguno ni cobraron nada. Entonces, ¿cómo es la historia? No lo sabemos, pero alguien tendrá que dar buenas explicaciones si el dinero sigue sin aparecer.

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