Columna Política

sábado, 18 de septiembre de 2010 · 00:00

Aunque con dudas mayúsculas, que las hay y no se pueden disimular, el proceso de unidad dentro del peronismo ha comenzado a desandar un camino que siempre resulta escabroso. Por lo pronto, ese proceso ha dejado atrás todas las expectativas que existían en torno a la interna que programó la orgánica del PJ para el último día del mes de octubre y, si no surge rápidamente un efectivo golpe de timón, las esperanzas de que los afiliados vuelvan a ser protagonistas se diluirán como pompas de jabón. Termine como termine esta historia, está claro que Buenos Aires opera a favor del armado electoral para las elecciones de marzo (¿u octubre?), bajo las órdenes del mendocino Juan Carlos Mazón, lo cual no garantiza que se llegue a un final feliz, como ya ocurriera en marzo de 2009 cuando el plan de unidad, un calco al de ahora, terminó en un verdadero escándalo.

 

Como se recordará, en aquella ocasión, hubo una repartija totalmente desprolija de los cargos en la lista de Diputados y, una vez que los postulantes estuvieron asegurados, cada uno salió por su lado “a jugar su propio partido”, hasta que todos terminaron en una virtual conspiración que se reflejó, de manera muy clara, en el resultado de las elecciones. Ramón Saadi, por ejemplo, se presentó en medio del acto final, que presidía Néstor Kirchner, y melló la poca credibilidad que tenía la propuesta peronista. Luis Barrionuevo, que antes había conseguido las bancas para los suyos, salió a anunciar una catástrofe y a despotricar contra la conducción nacional de los Kirchner. Como no podía ser de otra manera, el peronismo se comió una nueva derrota.

 

Ahora está este nuevo intento, para el cual se ha convocado a dirigentes considerados muy importantes, como Eduardo Pastoriza y Raúl Jalil, quienes la próxima semana podrían definir posiciones. También hay que tener en cuenta a los intendentes peronistas, una veintena de jefes territoriales que, a instancias de la senadora Lucía Corpacci (trabaja en el kirchnerismo puro, a la par de Dalmacio Mera), fueron convocados por José López, el segundo de De Vido, para el miércoles venidero. Allí hablarán de obras, en ejecución o a ejecutarse, y, obviamente, de política.
 

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