Columna Política

lunes, 20 de septiembre de 2010 00:00
lunes, 20 de septiembre de 2010 00:00

Los intendentes peronistas comienzan a marchar hoy hacia la Capital Federal. Están convocados para hablar de obras públicas, por lo que habrán de reunirse, mañana miércoles, con el Secretario del área, José López, pero también abordarán la cuestión política. No importa cuál de las temáticas es más importante ya que, directamente, están relacionadas entre sí. Los jefes comunales claman por recursos y por avanzar en algunos emprendimientos que consideran vitales para sus intereses políticos, pero los asesores nacionales buscan conseguir las mejores estrategias en función de resultados electorales en los tiempos que, lenta e inexorablemente, se aproximan. Y como las necesidades parecen ser mutuas, lo más probable es que se logren los entendimientos mínimos en el encuentro que encabezará López, un hombre de estricta confianza del matrimonio Kirchner y conocedor profundo de las internas de Catamarca, como que en 2009 piloteó personalmente, por lo menos dos meses, el operativo elecciones.


El caro propósito de lograr la unidad dentro del peronismo será, sin duda alguna, un tema excluyente de la reunión. Según se ha anunciado, no habrá margen para los díscolos o para jugadas individuales, aunque no puede dejarse de lado cualquier planteo de jefes territoriales que, en materia de volteretas, saben bastante. Junto a ellos estará Lucía Corpacci, la senadora que tiene buen trato con el poder nacional y Raúl Jalil, el único hombre del sector renovador que le interesa a la Casa Rosada y que ha ratificado, en los últimos días, su alineamiento con el kirchnerismo.


Resulta bastante difícil que el escándalo que se generó alrededor de la hostería de El Portezuelo no termine con una cabeza rodando por las escaleras del poder. Más allá de la estocada mortal que propuso Gustavo Jalile, el intendente que ordenó la clausura con razones objetivas indiscutibles, alguien cometió errores muy grandes que terminaron descolocando totalmente al propio gobernador, quien i-nauguró aquella obra con la idea de impulsar el turismo y, ahora, le devuelven con un embrollo donde se mezclan familiaridades no deseadas, triangulaciones y sospechas de todo calibre. Por supuesto, mayoritariamente, las miradas se dirigen hacia la señora Catalina Krapp.

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