Columna Política

sábado, 04 de septiembre de 2010 00:00
sábado, 04 de septiembre de 2010 00:00

El 10 de septiembre será una fecha clave dentro de la interna justicialista. Ese día debería quedar formada la Junta Electoral, el ente encargado de llevar a cabo el proceso que desemboca en la elección del 31 de octubre. El dato no es un pequeño detalle porque, conforme a cómo se integre, pueden decidir muchas cosas los eventuales participantes, algunos de los cuales aspiran a tener garantías plenas para formar listas. De lo contrario, así lo dieron a entender, no participarían. La Junta, según la Carta Orgánica, se integra con tres representantes del Partido y uno por cada línea que se anote para participar a nivel provincial. Se nos ocurre pensar que, por cualquier camino, la conducción oficial se quedará con la mayoría. Más aún: con presentarse a las elecciones, lo que indefectiblemente ocurrirá, ya suma un integrante más para la Junta. Entonces develemos rápidamente los interrogantes: la Junta Electoral tendrá coloratura barrionuevista.

 

Como sea esta historia, la Junta resolverá antes que nada el cronograma electoral, que interesa por los plazos para alianzas -puede haber varias- o la presentación de los candidatos. Quien parece haber resuelto definitivamente participar, además del oficialismo, es el sector renovador, que entiende que es la mejor forma de movilizar al partido. Esa postura la plantearían en Buenos Aires, aunque aquí surge una gran contradicción, porque ir a hablar de estos temas a Buenos Aires es hacerlo con los responsables del Frente para la Victoria que, concretamente, es otra línea.

 

Mientras se aleja la posibilidad de establecer una verdadera unidad, lo que no se puede disimular es que varios sectores especulan con la interna en función de las odiosas reelecciones, largamente repudiadas por la sociedad. En este sentido y para que los peronistas analicen, habría que recordar que, desde ya, buscan perpetuarse en sus bancas los saadistas Carlos Rosales y Gustavo Saadi; los kirchneristas Néstor Tomassi y Kelo Brizuela, y los renovadores Jorge Moreno y Figueroa Vicario. Quizá el único que piense en desertar sea Brizuela, ya que sus expectativas y su larga trayectoria, han declinado considerablemente.
 

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