Columna Política

miércoles, 08 de septiembre de 2010 00:00
miércoles, 08 de septiembre de 2010 00:00

La fecha de las elecciones provinciales está prácticamente decidida, aunque todavía existan algunas dudas que tienen que ver con la marcha de los acontecimientos políticos. Por lo pronto y, como ocurre cada dos años, desde 1997 a esta parte, el 90 por ciento de las posibilidades que maneja el gobierno indican que el conjunto de los catamarqueños será convocado, en el mes de marzo, a resolver quién será el nuevo gobernador, o si continuará en el cargo el ingeniero Eduardo Brizuela del Moral. Pero hay un pequeño porcentaje de chance para que los comicios sean trasladados a octubre de 2011, en coincidencia con las presidenciales que se desarrollarán en todo el país. En ambos casos, no existirían problemas legales, ya que la Constitución Provincial contempla las dos opciones.


Las especulaciones, dentro del gobierno, pasan por saber cómo será el armado del peronismo y cómo enfrentarán las elecciones las distintas líneas enemigas. Obviamente, esto tiene relación directa con las internas a las que ha llamado el partido de oposición para el 31 de octubre. Es que en ese momento, primeros días de noviembre, quedará develada gran parte de la estrategia peronista, cuyo objetivo de unidad parece alejarse en orden a posiciones que, por el momento, se tornan irreconciliables y que, por supuesto, favorecen los planes del gobierno provincial, tal como ocurriera en el año 2009, cuando cuatro vertientes peronistas fueron a las urnas para elegir diputados y senadores nacionales.


Entre quienes manejan la cuestión electoral, dentro de la UCR y el Frente Cívico y Social, se considera también la marcha del armado nacional de oposición al kirchnerismo. Como se sabe, los grandes candidatos de la divisa “rojiblanca” a nivel país son Ricardo Alfonsín y Julio Cobos, con momentáneas ventajas en la consideración pública para el hijo del extinto ex presidente. Si cualquiera de los dos se convierte en claro favorito para las presidenciales, lo cual será posible saber hacia fines del presente año, el radicalismo local, por lo menos, consideraría la perspectiva de hacer votar en octubre y de paso tomar a su favor “el viento” que pueda arrastrar una candidatura nacional.

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