Comentario Político

lunes, 10 de enero de 2011 00:00
lunes, 10 de enero de 2011 00:00

Cuando no se respetan las leyes o los reglamentos, pensaban Juan Bautsta Alberdi, Fray Mamerto Esquiú, Alfredo Palacios o don Hipólito Yrigoyen, tembla la democracia. Aquí no hay temblores, pero algo debe estar ocurriendo en Catamarca, donde hay violaciones flagrantes a la ley y nadie dice nada. Ni los adeptos al gobierno, ni la oposición que se prende en los chanchullos y, lo peor de todo, ni la sociedad civil que contempla indolente un cuadro insttucional muy peligroso. Cuando se llega a este punto es porque se ha traspasado un límite y la única ley que vale es la de la selva. Es, definitvamente, cuando se han abierto las puertas de la impunidad.


Dentro de este panorama de degradación insttucional, sin embargo, hubo alguien que en este tempo pensó en el respeto a las leyes. Se trata del intendente Ricardo Guzmán, que no quiere un tercer mandato en la comuna. No porque desprecie el cargo, sino porque la Carta Orgánica se lo prohíbe.
Esta controversia que hoy todos simplifcan y hasta instan a Guzmán a quebrantar la ley, ya se planteó en 1999 cuando Eduardo Brizuela del Moral fue nominado para un tercer mandato consecutvo. En aquella oportunidad, la discusión tuvo niveles de escándalo, pero privó el criterio de que no se trataba de un tercer mandato porque, en realidad, la Carta Orgánica se había promulgado durante el primero de los
mandatos (1991-1994) del hoy gobernador y, por lo tanto, no debía contarse.

Resuelta aquella cuestón, quizá inocentemente, porque desaparecía el motivo de controversia, todos pensaron que nunca más iba a haber una doble interpretación. Craso error. Pedirle a Guzmán que violente la Carta Orgánica, que para la Municipalidad es como la Consttución para la provincia, 11 años después, es un simple trámite que lo piensan imitar intendentes como Telchi Ríos (Belén), Gustavo Jalile (Valle Viejo) o José Perea (Andalgalá). ¿Estamos ya en la provincia del “vale todo”? Parecería que sí…entonces después no nos asombremos de que el presidente de la Cámara de Diputados pueda cometer algunos excesos. ¿Y la Justcia? “Mutis por el Foro”.

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