Esa obsesión Cristinista llamada Daniel Scioli

domingo, 30 de enero de 2011 00:00
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El Cristinismo se empeña en que ya está todo resuelto y Daniel Scioli irá por su reelección como gobernador bonaerense y Cristina Fernández por la reelección presidencial.

Sin embargo, tanto afán por algo que, si estuviese ya decidido, no exigiría reiteración casi obsesiva, provoca más dudas que certeza.

Así, Scioli sigue convertido en el talón de Aquiles de la reelección de Cristina Fernández, que reclaman los Cristinistas más que su propia líder, aparentemente.

Pero ¿por qué Scioli se enfrentará con Emilio Pérsico si para eso están los Barones del Conurbano, que exigen que en 2011 se respeten sus cuotas de poder y candidatos de 2007?

Aqui algunos fragmentos dominicales.

Comencemos por Marisa Álvarez, en el diario platense El Día:

"(...) Los ultra K bonaerenses y el sciolismo propician un acercamiento. No sería, sin embargo, un romance tranquilo

El Gobernador, casi llevado de la mano -por no decir gentilmente empujado- por el ultrakirchnerismo hacia una candidatura por su reelección, profundizó en las últimas semanas su acercamiento con los sectores transversales y peronistas "no pejotistas" del mundo K, denominados "progresistas" por ellos mismos.

Daniel Scioli sabe de las desconfianzas "pseudoideológicas" que inspira en ese universo, al que últimamente el ex piquetero Emilio Pérsico ha estado tratando de aglutinar con la incorporación de algunas "figuras estelares", como el ex canciller Jorge Taiana.

Pero sabe también que, por sobre todas las cosas, ese sector se ha impuesto la estrategia de llenar -al estilo Moyano- las listas de candidatos con representantes propios, empezando por el segundo término de la fórmula para la Gobernación.

Los ultrakirchneristas bonaerenses han estado jugando con las posibilidades de un aspirante propio a la Gobernación o de asociarse con el ex opositor Martín Sabbatella, que busca ser el candidato a gobernador alterno de Olivos.

Pero las señales que recibieron en los últimos tiempos sobre esa segunda opción los llevaron a modificar la estrategia y buscar un acercamiento con Scioli -en rigor, un prosaico acuerdo sobre candidaturas-, con Pérsico, que hace ya unos meses que se ha sumado al gobierno provincial, como punta de lanza, y con Taiana creciendo como su aspirante para la vicegobernación.

Ese acercamiento es ahora propiciado también desde la orilla sciolista, donde buscan armar un esquema electoral que no deje cabos sueltos. No sería, no obstante, un romance tranquilo. Podría despertar celos y despecho en más de un intendente y referente peronista, con quienes los ultra K suelen llevarse peor imposible, en la medida que la batalla de este sector por las candidaturas se traslade a los cargos municipales.

El armado sciolista podría presentar dificultades también para sumar a los vecinalistas -como el marplatense Gustavo Pulti- sin irritar a los intendentes peronistas. No es que se lleven mal, en este caso. Los gobernadores vienen sumando desde los '90 a los jefes comunales de signo municipalista que ganan caminando, con la resignación de los peronistas de esas comarcas y la anuencia del resto del PJ. Pero para revalidar la sociedad en este turno electoral los vecinalistas reclaman que nuevamente se utilicen las listas colectoras, que les permiten a esos dirigentes presentar para la intendencia su propia boleta, con la denominación de su agrupación.

De hecho, en la Gobernación siguen buscando la manera de habilitar ese mecanismo en la reglamentación de la ley de internas, aunque ésta no lo permite. Y para la mayoría de los intendentes peronistas "colectoras", se sabe, es una mala palabra. (...)".


Pero ese acuerdo posible entre Scioli y el Cristinismo piquetero tiene divergencias.

La transversalidad sigue cuestionando a Scioli y lo que el gobernador representaría. No parece dispuesto a renunciar a su propia ambición sabbatellista 2011.

Lo expresa Eduardo Anguita en el semanario Miradas Al Sur, que gerencia Sergio Szpolski:

"En las últimas dos semanas, Daniel Scioli reforzó su instalación como referente para 2011. Lo inquietante no es sólo la ambigüedad respecto de si su ambición es continuar al frente de la gobernación o si, como dicen los voceros del establishment, Scioli se postula como una alternativa para las presidenciales de octubre. Su aparición el jueves en Mar del Plata junto a dirigentes claramente kirchneristas fue parte de un juego pendular. La ratificación de “lealtad a Cristina” es apenas una fórmula más de su armado electoralista.

El tema tiene sumo interés porque el armado político bonaerense sigue siendo, como más de una vez se dijo, la madre de todas las batallas.

El gobernador, una vez más, centró su instalación mediática en el retrógrado concepto de inseguridad basado en la versión caníbal a medida de C5N, Clarín y La Nación. (...)

La pregunta que se hacen muchos dirigentes kirchneristas es si el peso electoral de Scioli es tanto como para no marcar la cancha en la ideología y la práctica del gobernador.

Dicho de otro modo, si la conveniencia de mantener a Scioli como un protagonista de peso aliado a la Presidenta implica dejar de lado el debate sobre si la seguridad es un conjunto de derechos sociales o la mera percepción de la sociedad de poder ser víctima de un ataque delictivo.

Precisamente, la manipulación de los medios concentrados sobre la inseguridad es directamente proporcional al profundo cambio que se vive en la Argentina respecto del rol de los grupos económicos concentrados.

Scioli es funcional a ese discurso de los medios. Sus voceros pretenden que el gobernador no tiene la culpa de ello y niegan que ese discurso sea fruto de la lectura de encuestas. Pretenden que se trata de la visión sincera y descarnada de Scioli.


Hay algo más grave todavía: eluden de modo explícito reconocer que esa visión de la seguridad es tributaria del pensamiento duhaldista sobre “la mejor policía del mundo” que justifica el desmantelamiento de las reformas en el Ministerio de Seguridad promovidas y llevadas a cabo durante la gestión de León Arslanian mientras era gobernador Felipe Solá.

Y este tema no puede ser eludido en el momento en el que la Presidenta decidió crear el Ministerio de Seguridad y poner al frente a Nilda Garré, quien convocó, entre otros, a Martha Arriola, quien tras ser funcionaria de Arslanian en la estratégica Secretaría de Relaciones con la Comunidad, fue desplazada a la Subsecretaría de Niñez y Adolescencia por orden de Scioli en 2007.

Arriola reportaba a Daniel Arroyo, quien era ministro de Desarrollo Humano de Scioli en ese entonces. La realidad fue que Arriola no pudo contar con ningún recurso, que Arroyo le negó todo pero no por su propia decisión sino por una condición expresa de los jefes policiales que contó con el cálido apoyo del ministro de Seguridad de entonces, Carlos Stornelli.

Arriola tuvo que renunciar a fines de 2008 por el recrudecimiento de la estigmatización de los menores por parte de Scioli.

La reemplazó Cristina Tabolaro, con amplia experiencia en la materia también durante la gestión de Solá. Pero con el tiempo, Arroyo tuvo que renunciar y también Tabolaro siguió el mismo camino.

Bien lo sabe el director general de Escuelas, Mario Oporto, que tuvo relación con Tabolaro cuando ejercía el cargo de jefe de Gabinete de Solá. Oporto le hizo un pequeño espacio a Tabolaro en el área de Educación y está completamente desaprovechada.

Bien lo sabe Oporto, que justificó la decisión de Scioli de mandar policías a las escuelas bonaerenses el primer día de clases.

(...) La semana pasada, la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, tuvo una reunión con las Madres del Paco de Lomas de Zamora, que le transmitieron con crudeza el retroceso del control de los negocios de droga en la zona cercana a La Salada en ese distrito. Los cambios que se habían producido durante la gestión de Arslanian con el control de los negocios que vinculaban a “kiosqueros de paco” con uniformados habían sido una política clara: en los lugares donde había kioscos el gobierno provincial había impulsado microemprendimientos. El desmantelamiento del control civil en la Bonaerense, en el caso relatado por las Madres del Paco a Garré, llevó a que en la actualidad “en cada una de las 132 manzanas (de este barrio) hay un kiosco y la policía en vez de controlar tiene negocios con ellos”, es la dura versión que le transmitieron a Garré.

Este ejemplo es parte de las preocupaciones que el Gobierno Nacional tiene en cuenta para definir la necesidad del Ministerio de Seguridad. La idea que perdura en esta nueva dependencia es que subsiste todavía una trama compleja de negocios regenteados por uniformados en connivencia con civiles. En ese sentido, de la descentralización diseñada por Arslanian en 32 distritos (para evitar los negociados desde la cúpula), la Bonaerense en la actualidad tiene a Paggi como jefe y a cinco comisarios como manera de centralización absoluta de la fuerza.

¿Qué piensan en el Ministerio de Seguridad nacional sobre Scioli? Que su política es evitar –al menos– meterse en un tema que considera difícil de modificar.

(...) Buena parte de los comunicadores y militantes del pensamiento nacional saben lo inconveniente que sería la deserción de Scioli del espacio conducido por Cristina Kirchner. Sin candidatos con chances, la gran construcción mediática opositora es que Scioli puede correr para presidente en 2011. Lo más descarado fue la tapa de Noticias del 22 de enero: sin ninguna sutileza, photoshop mediante, Scioli tiene un serrucho en su mano derecha y el título fue “El plan para desplazar a Cristina”. Ningún jefe de prensa o vocero puede dejar de llamar a otros medios para despegar al gobernador de esa burda operación. Salvo, por supuesto, que resulte útil a los propios proyectos.

¿Piensa realmente Scioli en la candidatura presidencial? Desde ya, nada indica que así sea, y no es conveniente alimentar fantasmas. Pero está claro que eso responde a una lectura básica de quién tracciona votos a quién. Y todas las encuestas indican que hoy la percepción de los bonaerenses es más favorable a Cristina que al gobernador. Es cierto que no se trata de una percepción contrapuesta, pero sí de una diferencia de imagen positiva y de adhesión a Cristina. (...)".


De alguna manera, las sospechas acerca de Scioli que expresa Anguita, son corroboradas en el siguiente despacho de Juan Pablo Morales para el diario La Nación:

"El Gobierno ultima los detalles del primer operativo político para intentar blindar la posible reelección de Cristina Kirchner. Se trata de un plan electoral para la provincia de Buenos Aires, con un padrón de más de 10 millones de votantes, que buscará seducir a un actor clave para el imaginario oficial: el progresismo kirchnerista.

Y que, al mismo tiempo, podría complicar el futuro de su principal aliado bonaerense, el gobernador Daniel Scioli.

Los operadores de la Casa Rosada reforzaron en las últimas horas los ejes de la estrategia.

Por un lado, alentar el anhelo de Néstor Kirchner de habilitar una lista "colectora" para que el diputado Martín Sabbatella enfrente a Scioli, sea candidato a gobernador y acompañe la boleta de la Presidenta.

(...) Con el propósito de sumar más votos "duros" por fuera del PJ, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, creará su propio partido político, con aval oficial. "Hay que darle identidad electoral al kirchnerismo puro", anunció uno de los hombres que comanda ese trabajo. En el conurbano ya circula el posible nombre de la fuerza: Movimiento de Integración y Liberación (MIL).

El objetivo será sumar todos los apoyos posibles en favor de la Presidenta, pero, también, ocuparse de una obsesión interna: mantener a raya los movimientos de Scioli.

El Gobierno aún sigue con silenciosa desconfianza la marcha del gobernador, especialmente en el comienzo del año electoral.

En la costa, Scioli montó un operativo publicitario millonario, que suele capitalizar con su firma (de lo que se informa por separado). El kirchnerismo ortodoxo siente que se instala con la secreta esperanza de ser una alternativa presidencial. Los hombres del Gobierno trabajan ahora no sólo para ceñirlo a la provincia, sino que también buscan asegurarse que saque menos votos que la Presidenta.

El apoyo a Sabbatella era una idea de Kirchner. Una semana antes de morir, el ex presidente había contado en Olivos ante dos hombres clave del conurbano que tenía listo el procedimiento. Lo acercó un legislador del PJ: consistía en armar las alianzas antes de las primarias para que más de un postulante bonaerense pudiera tener el mismo candidato presidencial.

Kirchner sostenía que, con el PJ, llegaría a 37 puntos y Sabbatella podría aportar otros 10 para asegurar la victoria nacional (en 2009, Sabbatella alcanzó al 5,5 por ciento). A tres meses de la muerte de Kirchner, el Gobierno ahora alienta la estrategia para blindar a Cristina.

Confiado, el ex intendente de Morón prepara su campaña. Ordenó pintar el conurbano con una consigna: "Scioli derechoso. Sabbatella gobernador". (...) Sabbatella suele hablar con el influyente secretario legal y técnico, Carlos Zannini.

En el distrito de Sabbatella también están listos para el año electoral. El presupuesto de Morón tuvo el mayor crecimiento desde 2007. Hubo alzas para publicidad y viáticos. Y habrá una inversión millonaria en obras, con un dato: la mitad del dinero lo pondrá la Casa Rosada, unos $ 150 millones. De esa suma, más de $ 70 millones irán para el reacondicionamiento del hospital, aquel premio que Kirchner ordenó cuando Sabbatella lo apoyó en el Congreso.

El partido de Alicia Kirchner es una idea nueva. (...)

Scioli está al tanto de las estrategias y reconoce la amenaza. (...) El gobernador busca neutralizar las movidas con gestos públicos. El primero, desvivirse en favor de Cristina Kirchner, apoyar la reelección y sobreactuar su fidelidad al Gobierno. El segundo, iniciar un trabajo propio para obturar fugas progresistas.

Sólo en enero, el gobernador ya se reunió con el Partido de la Victoria, con el transversal Edgardo Depetri y con la Corriente de la Militancia, que integran, entre otros, el diputado Agustín Rossi, el senador Daniel Filmus y el ex piquetero Emilio Pérsico. Al tanto del plan oficial, todos ellos pugnan por un cetro simbólico: la vicegobernación. (...)".


El final de la nota de Morales es el inicio de la de Nicolás Lantos para Página/12. Antes, una reflexión: con tanto nombre, habrá choque de planetas y cuando ocurra, volverá a hablarse de Scioli:

"El pacto sellado entre Daniel Scioli y los sectores del kirchnerismo contenidos por la Corriente Nacional de la Militancia, con vistas a los comicios de octubre, terminó con las especulaciones en torno del respaldo del gobernador bonaerense a la presidenta Cristina Fernández y su opción por buscar la reelección, pero al mismo tiempo dio la señal de largada a la carrera por el segundo lugar en esa boleta.

Los candidatos son muchos y con los perfiles más disímiles; desde la Casa Rosada hasta cada una de las intendencias, todo el oficialismo tiene intereses en juego en esa pugna, pasando por los movimientos sociales y políticos, la CGT (y el sector de la CTA que encabeza Hugo Yasky), la juventud, los transversales y, sobre todo, el mismo Scioli. (...)

La CTA que permanece encolumnada detrás de Hugo Yasky también juega en esta interna: el actor principal es el diputado nacional Edgardo Depetris, titular del Frente Transversal, que propone al intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez.

“Hizo su carrera política por afuera del PJ pero es un sindicalista metalúrgico de larga trayectoria en la CGT”, señala otro referente del Frente Transversal, Oscar Laborde. El Barba, además, agregan en su entorno, tiene experiencia como diputado nacional y es intendente de la tercera sección, dos valores que cotizan.

Dentro de la Corriente de la Militancia hay un tercer nombre en juego. Es Fernando “Chino” Navarro, diputado provincial y número dos de Emilio Pérsico en el Movimiento Evita. Navarro, con años de trabajo territorial en el conurbano es el nombre elegido por las organizaciones sociales y políticas para participar de la pugna por ese lugar en la boleta de octubre.

Los llamados barones del conurbano siempre quieren tener injerencia en esa decisión y colar a uno de ellos en la fórmula, como sucedió con Balestrini en el 2007. Y a la cabeza de esa lista hay dos que ya no conducen sus municipios pero que lo hicieron durante el tiempo suficiente para ganarse el derecho: son Baldomero “Cacho” Alvarez (de Avellaneda, actual ministro de Desarrollo Social bonaerense) y Juan José Mussi (de Berazategui, promovido a fines de 2010 a la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación por Cristina Fernández).

Detrás corre una nueva camada de intendentes jóvenes que quieren prenderse: el que encabezaba este grupo, Sergio Massa (Tigre), todavía no se repuso de la difusión por Wikileaks de un cable norteamericano en el que él se refería en términos muy duros respecto a Cristina Fernández y Néstor Kirchner. Al contrario, lento pero sin pausa, el platense Pablo Bruera viene recomponiendo los puentes rotos con el oficialismo y podría ocupar ese lugar.

Tan numerosa es la lista de candidatos que, sólo dentro de la Casa Rosada, hay dos hombres fuertes que no ven con malos ojos la vicegobernación como camino de regreso a la provincia, que es su territorio natural. Se trata del ministro del Interior, Florencio Randazzo (Chivilcoy), de muy buena relación con Scioli, y del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que lleva casi una década en cargos del Poder Ejecutivo nacional. Otro habitué de Balcarce 50 que quiere prenderse es el titular de la Afsca, Gabriel Mariotto, que cuenta con el apoyo de La Cámpora. (...)".

Para rematar, Raúl Kollmann en el diario Página/12, con las encuestas cristinistas para, supuestamente, domesticar a Scioli:

"Cristina Fernández de Kirchner se impondría con amplitud en el voto a presidente en casi todos los distritos, incluyendo la Capital Federal, donde le saca –al menos por ahora– 16 puntos de ventaja al actual jefe de Gobierno, Mauricio Macri.

Debe recordarse que en la anterior elección presidencial, Cristina salió segunda, perdiendo por casi 20 puntos con Elisa Carrió; fue 37 a 18.

En el distrito clave, la provincia de Buenos Aires, actualmente hay casi 30 puntos de ventaja de la Presidenta sobre quien en ese distrito ocupa el segundo lugar, Ricardo Alfonsín. La mandataria se impone igualmente en distritos cuya gobernación no está en manos del oficialismo, como es el caso de Santa Fe, Catamarca y Chubut.

Las conclusiones surgen de encuestas realizadas por la consultora Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP), que lidera el sociólogo Roberto Bacman. Los estudios abarcan muestras de más de mil personas en cada uno de los distritos. La consulta a los encuestados se hizo por teléfono, pero respetando las proporciones por edad, sexo y nivel económico social. (...").

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