KM 20/11

domingo, 30 de enero de 2011 00:00
domingo, 30 de enero de 2011 00:00

La mayoría de los expertos en energía eólica estimaron que las afirmaciones del ministro Juan Acuña, en relación al abastecimiento alternativo que estarían recibiendo Huaycama y Santa Cruz, representan un auténtico disparate. Ninguno justifica, además, que si las torres están inmóviles puedan generar energía y ofrecen otros detalles que dan por tierra con los dichos del ministro. La contradicción cobra mayor dimensión si se comparan sus declaraciones, sobre este tipo de energía, con las que supo realizar Rafael Assante, el Secretario de Servicios Públicos.
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El 12 de octubre pasado se refirió a los generadores de energía eólica de esta forma: “tres de ellos están en condiciones de funcionamiento. A uno le falta calibración. Los restantes trabajan, para lo cual tuvimos que instalar un nuevo equipo de transformación. Como están integrados a la red, no hay un sector en particular que se beneficie con esta generación”. Cuarenta días después, el mismo Assante habló del tema: “Para que Catamarca conozca la potencia de sus vientos y los lugares exactos donde podría generar energía renovable restan meses. Sin embargo, para completar el proceso, a fin de disponer de energía eólica y beneficiarse con ese recurso, habrá que esperar como mínimo seis años. La provincia no está preparada para desarrollar y aprovechar el potencial del viento que tenemos. Como mínimo se deberán esperar seis años para que el parque eólico esté funcionando”.
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Hace 10 días habló de la energía eólica en La Rioja: “lo de esa provincia es el resultado de años de trabajar con coherencia y consistencia en un objetivo. Había un recurso que lo midió, se diseñaron las condiciones tecnológicas para cumplir, se encontró una organización interna y una empresa de energía que tienen en la provincia. Desde mi óptica, a los buenos ejemplos hay que mirarlos, adaptarlos a la realidad nuestra y pelear para obtenerlos. No podemos pretender empezar a correr una carrera de 100 metros cuando tenemos 200 kilos de peso. La contradicción Acuña-Assante evita hacer mayores comentarios.
 

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