Comentario Político

martes, 22 de marzo de 2011 00:00
martes, 22 de marzo de 2011 00:00

Aunque los medios de comunicación hayan presentado las elecciones chubutenses como una lucha electoral de “final abierto”, la verdad es que fueron otro impacto a favor de la Casa Rosada. Que en el futuro se confirme el triunfo pírrico del candidato del gobernador Das Neves o que, finalmente, se resuelva a favor del Frente para la Victoria, en nada modifica la historia ya escrita. La ola “cristinista” que cambió 20 años de historia política en Catamarca, una semana después pasó por las tranquilas playas de Chubut y se llevó por delante las “sólidas” defensas que había preparado el mandatario. Los 20 puntos porcentuales con los que supuestamente iba a vencer, al final de la tarde del domingo, fueron pocos menos que un tormento para un Das Neves que comenzaba a ver como, casi increíblemente, se esfumaban sus esperanzas de convertirse en candidato presidencial.
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Lo del mandatario patagónico, en términos reales, resulta aun más catastrófico que lo de Brizuela del Moral. Es que programó una elección con más de seis meses de anticipación, preparó el terreno para lograr una victoria que lo catapultara a las cumbres de la política nacional y terminó dando explicaciones muy poco convincentes para justificar algo que, si no fue fraude, se le pareció bastante. ¿O se puede considerar victoria que haya perdido en las principales ciudades de Chubut o que haya resignado la mayoría que tenía en la Legislatura? Nada que ver. Los verdaderos resultados aparecieron el lunes por la noche: Das Neves anunció el fin de su proyecto presidencial y quienes lo acompañaron el día domingo, como la esposa del dirigente gastronómico Luis Barrionuevo, no hablaron más del tema.
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Más allá de las situaciones puntuales de Catamarca y Chubut, la fuerza de Cristina Fernández de Kirchner, definitivamente ya no es una anécdota o un capricho de las encuestas. Si pudo dar vuelta las elecciones en dos distritos manejados por la oposición y con un apoyo explícito de la prensa nacional, puede lo más y, de aceptar una candidatura por un nuevo período, nadie duda que es gran favorita para seguir hasta 2015 como Jefa de Estado. Ahora, el 10 de abril, la atención electoral volverá al noroeste argentino y es muy probable que la provincia de Salta le regale las primeras sonrisas del otoño.
 

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