Cristina se reunirá con los obispos el 18 de este mes

La Iglesia le había solicitado una audiencia privada a la Presidenta
domingo, 02 de diciembre de 2012 00:00
domingo, 02 de diciembre de 2012 00:00

La Conferencia Episcopal Argentina que preside José María Arancedo confirmó ayer que la audiencia que habían solicitado con la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, quedó programada para el 18 de diciembre en la Casa Rosada.

La cúpula episcopal sostuvo que la respuesta a la solicitud de reunión se concedió en un principio para el 12 de diciembre, pero debió cambiarse porque monseñor Arancedo no iba a estar en el país para esa fecha.

"De común acuerdo, se trasladó al martes 18 de diciembre", precisó un comunicado de la Conferencia Episcopal.

En el breve texto, los obispos también agradecieron enfáticamente "la pronta disponibilidad al pedido de audiencia de parte de la Presidenta".

El Episcopado reveló, además, que el pedido de una entrevista con la Presidenta se realizó a través de una carta acompañada por el duro documento sobre la realidad socio-político del país que difundieron el pasado jueves, y que el Gobierno nacional intentó ignorar.

Fuentes eclesiásticas consultadas por DyN puntualizaron que la solicitud de audiencia se canalizó el miércoles a través de la Secretaría de Culto, a cargo de Guillermo Oliveri.

Asimismo, las autoridades de la Iglesia argentina indicaron que la intención de la cúpula eclesiástica es transmitirle a Fernández de Kirchner la preocupación por las divisiones, la prolongación de los conflictos por la falta de diálogo, el excesivo nivel de confrontación en la sociedad, la propagación de la droga y el narcotráfico, la inseguridad y el avance legislativos del aborto y del proyecto para reformar el Código Civil, instaurando figuras legales contrarias a la doctrina del culto católico.

Estas inquietudes episcopales quedaron plasmadas en las reflexiones en vísperas de Navidad que se difundieron el jueves y advertían sobre el riesgo de caer en nuevas divisiones con "bandos irreconciliables" y criticaba los "excesivos caudillismos" que menoscaban la autonomía de los poderes del Estado. El duro documento no cayó bien entre dirigentes del kirchnerismo y en el Gobierno nacional evitaron mencionar o hacer comentarios respecto del pronunciamiento.

La Presidenta y la cúpula episcopal se vieron por única y primera vez en noviembre de 2011, apenas Arancedo fue proclamado para suceder al cardenal Jorge Bergoglio al frente del Episcopado argentino.

Tras aquella audiencia, la Iglesia destacó que se haya abierto un canal de diálogo y propuestas permanentes con el Gobierno, aunque después no hubo otro contacto formal. El propio Arancedo dijo entonces: "la relación de la Iglesia y el Gobierno tiene que moverse en esa sana autonomía y también cooperación en el bien común". Y había aclarado que la opinión de la Iglesia no responde a "una óptica político-partidaria opositora u oficialista".

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