En caída

Las reservas explican sólo el 37% del activo del Banco Central

lunes, 14 de enero de 2013 00:00
lunes, 14 de enero de 2013 00:00

El creciente peso de los bonos públicos y las letras que coloca el Tesoro para recibir dólares y pagar la deuda, deterioran el patrimonio del BCRA. Se suma la mega-emisión de pesos para financiar al fisco.

El excesivo uso del Banco Central como herramienta de financiamiento del Tesoro terminó por erosionar el patrimonio de la entidad. Actualmente, sólo el 37% del activo de la institución está compuesto por las reservas internacionales (dólares, euro, oro y demás monedas extranjeras).

En contrapartida, el crédito al sector público ha ido ganando participación hasta alcanzar el 56% del total del activo. “Cabe aclarar que gran parte de este crédito son letras intransferibles que rinden un interés irrisorio y que, por ende, valen poco más que el papel en que están impresas”, indicó la consultora Federico Muñoz & Asociados.

Al respecto, ese 56% está compuesto en su mayoría por las letras que el Tesoro le coloca año tras año al Central en contrapartida por los dólares que ceden para el pago de deuda. Esas letras no tienen cotización de mercado, y son tomadas al valor “nominal” por la entidad (o sea al 100% de su valor).

De todas formas, en el hipotético caso de que el Central tuviera vender esos pagarés en la plaza (algo que en la práctica no podría porque son intransferibles) no recibiría el valor al cual tiene computados los bonos en su patrimonio. Además tiene bonos con cotización de mercado como el caso del Discount y el cupón atado al PBI.

“Una de las consecuencias del profuso financiamiento del BCRA al fisco es la acelerada degradación del patrimonio de la autoridad monetaria”, alerta la consultora.

También el financiamiento al fisco explica la brutal expansión de la base monetaria, que genera en el corto plazo una presión sobre las tasas de interés, el dólar paralelo, y la inflación.

La base creció $85.000 millones (+40%) en el último año. Entre 2003 y 2008 el sector público había operado como un factor de absorción de la cantidad de dinero, porque el Tesoro llevaba su superávit al Central para comprar las divisas necesarias para cancelar deuda. Pero desde 2010 el financiamiento al fisco ha sido un factor cada vez más determinante a la hora de explicar la expansión de la base, al punto de que en el último año más de la mitad de su aumento derivó de las necesidades de financiamiento del fisco.

Según afirman, el BCRA aparece reincidiendo con creciente fruición en la monetización del déficit fiscal; “una práctica muy usual en décadas pasadas que nos terminara costando la perpetuación de la elevada inflación y, en el límite, un par de episodios híperinflacionarios que nos privaron de contar con moneda propia”.

“Si bien, la magnitud del financiamiento del Central al fisco todavía está lejos de la entidad que alcanzara en los ´80s, en el apogeo de la monetización del déficit, ya es superior a los valores de los ´60 y comienzos de los ´70s, cuando se gestara el régimen de alta inflación crónica que nos condenó a la parálisis económica por décadas”, señala la consultora.

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