"Venezuela busca apoyo externo a la coartada para que Chávez no jure"

miércoles, 9 de enero de 2013 00:00
miércoles, 9 de enero de 2013 00:00

Frente al intento de evitar o demorar la convocatoria a nuevas elecciones en ese país, la región está ante la disyuntiva de respetar la institucionalidad más allá de la simpatía o no con el Gobierno, en opinión de un experto.

El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela acaba de anunciar que no es necesario que el presidente Hugo Chávez, reelecto en octubre pasado e imposibilitado de asumir por una recidiva del cáncer que padece, pronuncie su juramento este jueves 10 de enero, tal como lo establece la Constitución de la República Bolivariana.

Cabe recordar, que poco antes de partir hacia La Habana para una nueva intervención quirúrgica, en diciembre del año pasado, Chávez anunció la designación de Maduro como vicepresidente –este cargo no es electivo en Venezuela– y lo nombró –informalmente– como su heredero.

Ahora bien, de acuerdo a lo establecido por la carta magna, quien debe asumir en caso de vacancia de la primera magistratura es el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello. La constatación de que Chávez no podrá asumir mañana ni tampoco jurar desde La Habana, donde nadie ha podido verlo desde el día de su operación, ha desatado la previsible lucha interna por el poder entre ambos sectores.

Pese a la ausencia del mandatario electo, Caracas está convocando a una suerte de acto de no asunción, al cual ha invitado a presidentes latinoamericanos para darle un viso de legitimidad a la decisión tomada por el Tribunal.

El ex embajador de la Argentina en Francia y actualmente profesor de Relaciones Internacionales en las universidades de San Andrés, Torcuato Di Tella y Siglo 21 Carlos Pérez Llana respondió a la consulta sobre lo que está en juego en Venezuela y en la región.

 

¿Cómo evalúa la decisión del Tribunal venezolano?

Hay una debilidad constitucional, un debate en Venezuela acerca de si hace falta o no que jure el presidente y han encontrado esta coartada de que, como continúa, no haría falta juramento. Personalmente, me remito a los constitucionalistas venezolanos que dicen que sí hace falta un juramento.

 

¿Qué implica la presencia de presidentes latinoamericanos en ese acto de no asunción de Hugo Chávez que planean sus partidarios?

Lo que sucede es que hay una gran pelea por el poder en Venezuela porque, si no hace falta juramento, sigue ejerciendo el poder Nicolás Maduro, el vicepresidente designado por Chávez. En cambio, si hay necesidad de un nuevo juramento, asume el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, y ahí habría que llamar a elecciones. Entonces, primera reflexión: hay una laguna constitucional y una lucha por el poder. Frente a esto, creo que ambos grupos en La Habana decidieron postergar las decisiones o ganar tiempo, que es lo mismo, y consecuentemente frente a esta debilidad política interna y debilidad en materia de legitimidad aparentemente decidieron no solamente organizar manifestaciones y actos para movilizar a sus propios militantes sino también convocar a Venezuela a la mayor cantidad de gobiernos “amigos” para sumarle a lo interno lo externo.

 

¿Lograrán de este modo legitimar la decisión del Tribunal Supremo?

Hay que ver quiénes efectivamente van. Consecuentemente, yo no me quiero adelantar, porque hasta ahora lo que se sabe es que irían el presidente del Uruguay y el presidente de Bolivia. Si solamente concurren estos dos –seguramente va a ir alguien de Cuba, no se sabe quién, y debería ir también el presidente de Nicaragua, aunque hasta ahora de él no se habla– pero si solamente son estos dos, Uruguay y Bolivia, me parece que este operativo de sumar consenso externo a un operativo político interno es muy débil.

 

Otros gobiernos van a enviar cancilleres…

Quien manda un canciller está diciendo “sí, pero…”. Me parece importante ver qué hace Brasil. No nos olvidemos que en todos estos países del Mercosur existe un fantasma que se llama Paraguay. En la medida en que se cuestionó un mecanismo institucional luego del juicio político que se le hizo a Fernando Lugo, consecuentemente ahora esa misma diplomacia tiene que proceder ante un hecho que no es igual pero guarda una semejanza: que es el problema de la sucesión. De manera que hay que ver la composición de la delegación de Brasil. Un tema importante es que ni Mexico, ni Colombia, ni Chile, ni Perú parecen involucrados en este operativo, lo que revelaría que América Latina se ha consagrado a crear organismos de –entre comillas– ayuda y cooperación, pero acá muchos duermen en la misma cama pero sueñan cosas muy distintas.

 

¿A qué se refiere exactamente cuando dice que hay semejanza entre esta disyuntiva en Venezuela y la crisis paraguaya?

La semejanza es que se trata de un problema institucional de sucesión. Lo que se discutía en Paraguay era la sucesión de Lugo y lo que se discute en Venezuela es la constitucionalidad de este procedimiento que se ha encontrado y que no es normal porque va a seguir gobernando un vicepresidente en un país donde no existe el vicepresidente. En Paraguay existía. En el caso venezolano, Maduro fue designado por un presidente que no puede volver a jurar. Es mucho más entendible que asuma el presidente de la Asamblea, lo que pasa es que en el momento en que asuma la Asamblea tiene que llamar a elecciones.

 

¿Qué implicancias políticas puede tener esto para la región?

Acá se está pagando entre otras cosas el costo del no respeto de lo que son las normas constitucionales y los costos de una visión política que dice “éste me gusta, entonces estoy de acuerdo; éste no me gusta, estoy en desacuerdo”. Responsable de esto es la diplomacia brasileña, que es la que tuvo indudablemente un rol protagónico y que en este caso aparentemente no va a asumir un rol protagónico. Lo tuvo en Honduras, donde dejó que el presidente derrocado se asilara en su embajada, lo tuvo en el caso de Paraguay. Por eso me parece que ahora, al no mandar una delegación –si no lo hace, estamos especulando– está reconociendo de alguna manera un error. Fíjese que nadie está pensando que la presidente Dilma Rousseff va a ir, lo que estamos viendo es a quién va a mandar.

Fuente / infobae.com

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